Thomas Tuchel llegó a la selección inglesa como la pieza clave para acabar con décadas de sequía. El técnico alemán, campeón en clubes como Chelsea y Bayern Múnich, fue contratado para darle a Inglaterra su segundo título mundial desde 1966. Pero la historia se repitió.
En semifinales del Mundial, Inglaterra cayó 2-1 ante Argentina. Iban ganando 1-0 hasta el minuto 85, pero dos goles argentinos —de Enzo Fernández y Lautaro Martínez— voltearon el marcador. Otra eliminación temprana para un equipo que prometía más.
Críticas contundentes
La prensa inglesa fue dura con Tuchel. Titulares como “Siempre la misma historia” y “Tuchel simplemente se replegó” reflejaron el malestar. Gary Lineker, excapitán de Inglaterra, cuestionó su futuro.
“Fue traído específicamente para llevarnos al otro lado de la línea. ¿Es el hombre adecuado? Se equivocó por completo en el gran momento”, dijo Lineker en ‘The Rest is Football’.
Wayne Rooney también apuntó contra las decisiones del entrenador.
“Es un auténtico pánico. No puedes ponerte 1-0 arriba y luego ceder el balón. Las decisiones de Tuchel nos han costado esta noche”, señaló a la BBC.
Tuchel, por su parte, asumió la responsabilidad.
“En cuanto pierdes, te critican. Soy responsable de las decisiones. Asumo las críticas”, declaró.
El contraste con Southgate
El predecesor de Tuchel, Gareth Southgate, fue criticado por ser demasiado conservador en partidos decisivos. Llevó a Inglaterra a dos finales de Eurocopa, pero sin éxito. Tuchel, con un historial táctico más agresivo, debería haber marcado la diferencia. No ocurrió.
Mark Bullingham, director general de la FA, calificó la derrota como “desgarradora”. La espera por un título mundial continúa.




