La FIFA metió la mano dura y confirmó lo que muchos temían: Gianluca Prestianni no podrá jugar los primeros dos partidos del Mundial si Scaloni lo convoca.
El extremo del Benfica ya había sido castigado por la UEFA con seis partidos—tres efectivos y tres en suspenso—por insultar a Vinícius Júnior en Champions. Se cubrió la boca con la camiseta mientras soltaba el agravio. Ahora la FIFA decidió que la sanción corre para todo el planeta, incluyendo la Copa del Mundo que arranca en un mes.
“El Comité Disciplinario de la FIFA ha decidido extender la sanción de seis partidos impuesta por la UEFA al jugador de Benfica Gianluca Prestianni para que tenga efecto en todo el mundo”, señaló el organismo rector en un comunicado.
¿Qué significa esto para Argentina? Simple: si el pibe de 20 años es convocado para defender el título, se perderá el debut ante Argelia el 17 de junio en Kansas City y el segundo partido contra Austria en Arlington. El grupo también incluye a Jordania, debutante mundialista.
Prestianni apenas tiene un partido con la Albiceleste—un amistoso en noviembre—y quedó en el banco en el último ensayo ante Zambia. Scaloni lo llamó en marzo para los amistosos de preparación sin mencionar la investigación de la UEFA, argumentando que necesitaba recambio porque Dybala no estaba disponible.
La historia detrás del castigo tiene más capas. Vinícius denunció un insulto racista—”mono”, según el brasileño, con el respaldo de Mbappé—pero la UEFA no pudo probarlo. Prestianni negó esa parte, aunque admitió haber usado un insulto homofóbico. Ya cumplió el primer partido de la sanción al no jugar la vuelta contra el Madrid en febrero.
Dato clave: La FIFA también logró que el IFAB apruebe que cubrirse la boca para insultar sea motivo de tarjeta roja en el Mundial. Una jugada táctica que cambia las reglas del juego.
Si Scaloni decide no llevarlo, Prestianni purgará el resto del castigo en competiciones europeas la próxima temporada. Pero si lo convoca, el técnico tendrá que armar el equipo sabiendo que su joven promesa estará fuera en los momentos más críticos del arranque.
En el deporte, como en la vida, las decisiones tienen consecuencias. Y esta vez, un insulto le costó caro a un chico que soñaba con brillar en el Mundial.




