El rey del cemento y la hierba recibe su corona eterna
En lo que constituye la revelación más impactante desde que descubrimos que el aguacate extra cuesta, Roger Federer ha sido votado para ingresar al Salón de la Fama del Tenis Internacional. O sea, en un giro argumental que nadie vio venir, el tipo que pasó dos décadas haciendo que correr por una pelotita amarilla pareciera un ballet, recibió el sí masivo. Su reacción, digna de un discurso de Oscar, fue: “Es profundamente conmovedor”. Nosotros también estamos conmovidos, Roger, sobre todo por recordar que ya no está en el circuito.
El suizo, primer hombre en alcanzar los 20 títulos de Grand Slam y miembro fundador del trío que puso el nivel de tenis a un altura estratosférica junto a Rafael Nadal y Novak Djokovic, fue el único candidato en recibir el visto bueno del 75% de los votantes. Básicamente, fue como esa vez que todos tus contactos de WhatsApp te felicitan por tu cumpleaños, pero en versión élite y sin emojis de torta. El recinto, ubicado en Rhode Island, no revela los resultados, pero podemos asumir que fue algo así como una barrida en sets corridos.
Una carrera de otro planeta (o al menos, de otro nivel)
El primer título de Grand Slam de Federer llegó en Wimbledon en 2003, y desde ahí, el hombre no paró. Acumuló ocho campeonatos en la hierba sagrada de Londres, seis en el Abierto de Australia, cinco en el Abierto de Estados Unidos y uno en la tierra batida de Roland Garros. En una declaración que nos resulta muy relatable, confesó a The Associated Press: “Esperaba tal vez tener uno, para ser honesto”. Y luego terminó con veinte. Un mood.
Su récord de 20 majors fue eventualmente superado por Nadal (22) y Djokovic (24), pero Federer fue el que abrió la caja de Pandora de lo que era humanamente posible. Djokovic llegó a calificar sus rachas de 23 semifinales y 36 cuartos de final consecutivos en torneos importantes como “resultados que no parecían humanos”. Nosotros solo podemos mantener rachas de ver temporadas completas en Netflix, así que, respeto.
Con un estilo que mezclaba la fuerza de un golpe de derecha devastador con la gracia de un felino, Federer ganó 103 torneos y 1.251 partidos. Pasó un récord de 237 semanas consecutivas como el número uno del mundo, un reinado que parece sacado de una épica de fantasía, pero con sudaderas Nike. Incluso llevó a Suiza a ganar la Copa Davis y se colgó un oro olímpico en dobles con Stan Wawrinka en Beijing 2008.
Legado, elegancia y el futuro del juego
Pero más allá de los trofeos, está el legado. Jugadores de la nueva generación como Carlos Alcaraz lo citan como su máxima inspiración. “La elegancia que ha mostrado en la cancha, fuera de la cancha… todo lo que hace, lo hace con elegancia”, dijo el español. Básicamente, Federer fue el maestro de clases que todos quisiéramos tener, tanto para un revés como para salir bien en una foto.
Y no podemos olvidar a Mary Carillo</strong, quien también será incluida en la ceremonia de agosto en la categoría de contribuyentes. Carillo, una pionera que rompió barreras en la transmisión deportiva, ganó seis premios Emmy y comentó que este reconocimiento hará el día “aún más significativo”. Un poder femenino que merece su propio spotlight.
El retiro oficial de Federer llegó en 2022, despidiéndose jugando dobles junto a Nadal en la Laver Cup, un evento que su propia empresa fundó. Porque claro, si te vas a retirar, que sea creando tu propia liga y jugando con tu némesis/mejor amigo. Un final perfecto para quien convirtió el tenis en una obra de arte.
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