Cuando los reyes del low cost deciden que volar juntos es más barato
En un movimiento que ha hecho temblar los cimientos de los aeropuertos y las carteras de los viajeros, Viva y Volaris, las divas de los vuelos baratos, anunciaron que dejarán de lado su rivalidad estilo “Shark Tank” para crear un nuevo Grupo Mexicano de Aerolíneas. Básicamente, es el equivalente corporativo a que dos influencers rivales decidan hacer un TikTok juntos porque, al final, duplicar las vistas (o en este caso, las rutas) beneficia a todos. Su misión declarada es acelerar el crecimiento de la aviación y la conectividad en México, o lo que es lo mismo: queremos que te subas a un avión con la misma frecuencia con la que revisas tus redes.
La operación: 50% y 50%, como una pizza entre amigos (pero de billones)
¿En qué consiste este mega-acuerdo? Pues en una fusión entre iguales, donde los accionistas de Viva recibirán acciones nuevas de la empresa controladora de Volaris. Los dueños de Volaris, por su parte, mantendrán sus acciones. El resultado final es que cada bando se quedará con un 50% del pastel (diluido, para que no haya pleito por la última rebanada). Los Consejos de Administración de ambas compañías dieron el sí por unanimidad, lo que en el mundo corporativo es más raro que encontrar un asiento con espacio para las piernas en un vuelo de bajo coste. Eso sí, el trato aún necesita el visto bueno de los reguladores y, obviamente, de los accionistas. La proyección es que todo esté listo y funcionando para 2026, así que aún hay tiempo para acumular millas (o memes) antes del gran cambio.
Lo más interesante es que, a pesar de esta unión de fuerzas, no vamos a ver desaparecer las marcas. Será como esos grupos musicales cuyos integrantes también tienen carrera en solitario: Viva y Volaris mantendrán sus identidades, certificados de operación y operaciones de forma independiente. O sea, podrás seguir eligiendo si vuelas con la aerolínea de color naranja fosforito o con la otra, sin que tu experiencia de viaje se vea alterada… en teoría. La magia ocurrirá detrás del telón, donde la unión permitirá lograr economías de escala que, en cristiano, significa comprar aviones, combustible y snacks de almendra a lo bestia para conseguir mejores precios. El objetivo final es fortalecer el perfil financiero del grupo y, supuestamente, ofrecer más vuelos a tarifas bajas, fortaleciendo la conectividad aérea nacional. Una jugada maestra para dominar los cielos mexicanos.
Para los que se preguntan por el dinero y las acciones, tranquilos: la sociedad controladora seguirá cotizando en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y en la Bolsa de Nueva York (NYSE). Así que, si siempre has querido ser dueño de una aerolínea (o al menos de una microscópica parte de ella), tu oportunidad sigue en pie. En resumen, este nuevo consorcio aéreo promete ser un game-changer para el transporte aéreo en el país, combinando la agresividad comercial del low cost con la musculatura financiera de una gran alianza. Solo el tiempo dirá si esta fusión nos lleva a todos a un paraíso de tarifas increíbles o si, simplemente, habrá que pagar extra por elegir asiento en las dos aerolíneas a la vez.
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