Análisis de la Decisión Unilateral sobre la Conectividad Aérea
El sector de la aviación comercial mexicano enfrenta un escenario de incertidumbre tras la decisión del Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés) de revocar la autorización para trece rutas aéreas con destino a su territorio, operadas desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Esta determinación, emitida de manera unilateral, constituye un evento significativo en la relación bilateral en materia de transporte aéreo y ha tenido un impacto inmediato y cuantificable en los mercados financieros. La corporación Volaris experimentó una depreciación de hasta el 7% en el valor de sus títulos bursátiles, alcanzando un mínimo de 11.70 pesos por acción, como reacción directa al anuncio realizado por el secretario de Transportes de la administración Trump.
La medida afecta a servicios de transporte combinados, es decir, vuelos de pasajeros que también transportan carga. No obstante, Volaris ha emitido un comunicado oficial indicando que el efecto marginal de las disposiciones sobre carga sería limitado, dada su participación mínima en este segmento específico. La aerolínea se encuentra en una fase de evaluación del alcance total de las disposiciones y ha establecido comunicación con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) de México. El objetivo declarado es encontrar una solución que permita revertir las medidas y prevenir afectaciones futuras a sus operaciones y al sector aéreo nacional en su conjunto.
“La aerolínea se encuentra en contacto con la Secretaría de Infraestructura para encontrar una solución que permita revertir las medidas anunciadas y evitar afectaciones futuras sobre sus operaciones y el sector aéreo mexicano”, indicó Volaris a través de un comunicado.
Alcance Operativo y Antecedentes de la Disputa
El análisis de las rutas canceladas revela un impacto directo en la expansión planeada por las compañías aéreas. Volaris tenía programado iniciar, a partir del 2 de noviembre, una ruta entre el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark. Esta nueva trayectoria se ha visto frustrada por la política proteccionista implementada. La lista de servicios aéreos afectados es extensa e incluye operaciones de otras aerolíneas emblemáticas. Aeroméxico ve canceladas sus rutas entre la Ciudad de México y San Juan, Puerto Rico, así como las conexiones entre el AIFA y las ciudades texanas de Houston y McAllen.
Por su parte, la transportista de bajo costo Viva Aerobus es la más perjudicada, con la anulación de múltiples rutas propuestas desde el nuevo aeropuerto capitalino hacia destinos estadounidenses de alta demanda, como Austin, Texas; Nueva York-JFK; Chicago-O´Hare; Dallas/Fort Worth; Denver-Houston; Los Ángeles; Miami; y Orlando, Florida. La empresa ha señalado que la decisión unilateral y la escasa antelación con la que se emitió la orden, en plena temporada vacacional, tendrá un impacto negativo en miles de pasajeros de ambas nacionalidades. Cabe destacar que los vuelos que Viva Aerobus ya opera desde el AICM hacia Estados Unidos no sufren modificación alguna, lo que subraya que la medida se enfoca específicamente en las operaciones con origen en el AIFA.
Los fundamentos expuestos por el DOT para esta batería de medidas se remontan a 2022. La autoridad aeronáutica estadounidense alega que México incumplió el acuerdo binacional aéreo al reducir unilateralmente los horarios de operación en el AICM y prohibir los vuelos de carga desde esa terminal, acciones interpretadas como un intento de forzar la migración de operaciones hacia el aeródromo Felipe Ángeles. Estas decisiones, según Estados Unidos, afectaron los intereses comerciales de sus propias aerolíneas. El secretario de Transporte de EE. UU., Sean P. Duffy, manifestó por escrito una postura firme: “Hasta que México deje de jugar sucio y cumpla sus compromisos, seguiremos exigiéndole responsabilidades”.
Esta no es la primera fricción reciente. En septiembre, Aeroméxico fue afectada directamente cuando el DOT ordenó la disolución de su alianza comercial con Delta Airlines, por considerar que contravenía la competencia leal. Las empresas implicadas en la actual disputa han impugnado la decisión ante los tribunales, un proceso legal que se encuentra en curso. La respuesta del gobierno mexicano no se ha hecho esperar. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó enfáticamente el veto aéreo y anunció una acción diplomática inmediata.
“Le pedí al canciller que se comunicara con el Departamento de Estado, con el secretario Marco Rubio, para pedirle una reunión en Estados Unidos en donde participe el secretario de Transporte para revisar si tienen fundamento, que desde nuestra perspectiva no tienen ninguno, estas acciones que están tomando de manera unilateral. México no es piñata de nadie, a México se le respeta”, indicó la mandataria.
Este episodio representa un capítulo más en la compleja relación económica y política entre México y Estados Unidos, donde la conectividad aérea se ha convertido en un campo de disputa. La resolución de este conflicto requerirá de una cuidadosa negociación diplomática y posiblemente de un largo proceso legal, cuyos resultados definirán el futuro de la expansión de la aviación mexicana y la integración de su nueva infraestructura aeroportuaria en las redes globales.
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