Drones causan masacre de 114 personas en Sudán, incluidos 63 niños

Una nueva escalada de violencia con tecnología letal marca uno de los episodios más sangrientos contra la población civil desde el inicio del conflicto.

Un lunes nada feliz con cifras para olvidar

Justo cuando pensabas que tu lunes era malo por el tráfico o el café frío, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, soltó la bomba informativa (nunca mejor dicho): los ataques con drones en el estado de Kordofán, Sudán, dejaron un saldo de 114 fallecidos. La cifra, de por sí escalofriante, se vuelve una pesadilla en detalle: 63 de esas vidas truncadas eran niños. Sí, leíste bien. Sesenta y tres. Una estadística macabra que parece sacada de un videojuego de guerra distópico, pero que es la cruda realidad en una región sumida en el caos.

El blanco de estos ataques aéreos no fue una base militar estratégica. Oh, no. Eso sería demasiado lógico para este guión de terror. Los artefactos explosivos lanzados desde el aire alcanzaron un jardín de infancia, porque nada dice “victoria táctica” como sembrar el pánico entre los más pequeños. Luego, como si fuera una misión secundaria en un nivel particularmente sádico, los siguientes blancos fueron los paramédicos que intentaban salvar a los heridos y un hospital. Básicamente, el manual de “cómo garantizar el máximo daño humanitario en tres pasos fáciles”.

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Kagoli: el epicentro de una tragedia anunciada

¿El escenario de este horror? La localidad de Kagoli. El jueves pasado, el silbido de los drones sustituyó a cualquier otro sonido cotidiano en tres actos de violencia consecutivos. El modus operandi fue tan efectivo como despiadado: primer ataque, el jardín de niños. Segundo y tercer ataque, contra los equipos de rescate y la infraestructura sanitaria. Una estrategia que no solo busca causar bajas inmediatas, sino aniquilar cualquier esperanza de auxilio posterior, un concepto bélico tan antiguo como cruel, pero con tecnología del siglo XXI.

La confirmación de la magnitud de la masacre llegó con retraso, gracias a las fallas de comunicación en la zona. Imagina la escena: caos total, redes colapsadas, y la angustia de no poder ni siquiera contar al mundo exterior la dimensión de lo que acaba de ocurrir. Mientras en nuestras redes debatimos sobre el último *trend* de TikTok, en Kordofán luchaban por contabilizar a sus muertos entre los escombros. La OMS y otras organizaciones humanitarias se enfrentan, una vez más, a la tarea imposible de brindar ayuda en un contexto donde hasta los médicos y las ambulancias son considerados objetivos legítimos.

Este episodio es solo la punta del iceberg en un conflicto armado que muchos medios han relegado a un segundo plano. La guerra civil en Sudán, un enfrentamiento que ya cumple años, sigue escalando en brutalidad, adoptando tecnología de combate como los drones para sembrar el terror entre la población civil. Los bombardeos ya no son solo cosa de aviones tripulados; ahora son más baratos, más precisos y más impersonales. Un piloto en un remoto puede acabar con decenas de vidas y luego irse a cenar. Así de fría se ha vuelto la violencia contemporánea.

Las cifras globales de esta crisis son apabullantes: millones de desplazados, una economía colapsada y una generación de niños que solo conoce el sonido de las sirenas y los explosivos. Los ataques contra instalaciones sanitarias y educativas no son “daños colaterales”; son una táctica deliberada para desmoralizar y destruir el tejido social. Cuando un jardín de infantes se convierte en campo de batalla, el mensaje es claro: aquí no hay futuro. Y mientras, la comunidad internacional parece limitarse a emitir “enérgicas condenas” desde la distancia, un *script* que ya todos nos sabemos de memoria y que ha demostrado su nula utilidad para detener la masacre.

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Venezuela reporta 3,342 fallecidos tras terremotos

Las autoridades actualizan cifras de los sismos del 24 de junio. La ONU estima miles de desaparecidos.

Nuevo balance oficial

El Gobierno de Venezuela actualizó la cifra de víctimas de los dos terremotos ocurridos el 24 de junio. El nuevo reporte, difundido el 5 de julio, elevó el total de fallecidos a 3,342 y de heridos a 16,740.

“Balance oficial al 5 de julio: 3 mil 342 muertos y 16 mil 740 heridos”, señala la nota oficial.

La cifra anterior, divulgada un día antes, registraba 2,954 fallecidos. El incremento refleja la complejidad del rescate y la identificación de cuerpos en las zonas afectadas.

Cifras de desaparecidos

Las autoridades no han proporcionado un número oficial de personas desaparecidas. Sin embargo, Naciones Unidas estima que la cifra podría alcanzar las 50,000, mientras que otras proyecciones la sitúan en torno a las 10,000.

Ante la magnitud de la tragedia, las autoridades venezolanas sepultaron más de 150 cuerpos no identificados en una larga hilera de fosas individuales. La medida busca evitar riesgos sanitarios y dar sepultura digna a las víctimas.

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Tanto “orgullo patriota” para taparse la cara: los racistas enmascarados que marcharon en Washington

Unos 400 miembros de Patriot Front desfilaron enmascarados cerca del Capitolio el 4 de julio. Detrás del uniforme "patriótico" hay un grupo fascista que produce la mayoría de la propaganda racista de EE.UU. y recluta jóvenes con engaños.

Cientos de integrantes del grupo supremacista blanco Patriot Front marcharon este sábado 4 de julio por varias zonas de Washington D.C., durante las celebraciones del Día de la Independencia de Estados Unidos. El propio grupo presumió en redes haber llegado a la capital con unos 400 miembros, captados viajando en formación en el Metro de la ciudad.

Vestidos con su uniforme característico —pantalón caqui, gorra, playera azul y la cara tapada con una tela blanca y lentes de sol— avanzaron al ritmo de tambores cerca del Capitolio y de la estación Union Station, coreando “Reclaim America” (“Recuperemos América”) y portando banderas estadounidenses y confederadas.

Y ahí está la contradicción que se explica sola: un grupo que se autodenomina la vanguardia del “patriotismo” y que marcha para proyectar fuerza e intimidar no tiene el valor de mostrar un solo rostro. La máscara no es un detalle estético; es una confesión. Cubren su identidad porque saben lo que defienden y temen las consecuencias —perder el trabajo, que sus vecinos y familias los reconozcan— cuando su nombre queda ligado a una ideología que sostiene que Estados Unidos debe ser un país “solo por y para blancos”.

No es un grupo “cualquiera”: qué defienden

Detrás de la estética limpia hay una ideología abiertamente fascista, así clasificada por la Liga Antidifamación (ADL) y el Southern Poverty Law Center (SPLC), que lo catalogan como grupo de odio supremacista blanco. No es una etiqueta gratuita:

  • Su logo es el fasces —el haz de varas con un hacha que fue el símbolo original del fascismo de Mussolini—, rodeado de 13 estrellas.
  • Su manifiesto sostiene que la pertenencia a la nación estadounidense “se hereda por sangre, no por tinta“. Es decir: para ellos, quien no es blanco no puede ser realmente estadounidense.
  • Su meta declarada es convertir a EE.UU. en un etnoestado “paneuropeo” que excluya a personas de color, inmigrantes y refugiados.
  • Es la principal fábrica de odio del país: según la ADL, Patriot Front generó por sí solo el 82% de todos los incidentes de propaganda racista y antisemita reportados en EE.UU. en 2021 —casi 4,000 incidentes repartidos en prácticamente todos los estados.

Y aunque se venden como “pacíficos”, el historial dice otra cosa: en 2022, 31 de sus miembros fueron arrestados amontonados en un camión U-Haul con equipo antimotines, cerca de un evento LGBT+ en Idaho, acusados de conspirar para causar disturbios. Solo en el último año, dos miembros fueron detenidos con arsenales de rifles de alto poder ilegales.

Cómo reclutan: la trampa “patriótica”

Lo más preocupante es que está creciendo: pasó de un puñado de miembros a unos 540 a inicios de 2026, duplicándose casi cada año, con presencia en todos los estados menos Hawái. ¿Cómo lo logran? Documentos internos filtrados revelan una maquinaria de reclutamiento dirigida a hombres jóvenes blancos:

  • Carnada patriótica: reparten volantes con frases inofensivas como “America First” e imágenes de hombres blancos, ocultando deliberadamente su verdadera ideología racista hasta que el recluta ya está adentro.
  • “Fight clubs”: operan una red de clubes donde los jóvenes se conocen primero en línea y luego en persona —en gimnasios, entrenando artes marciales y boxeo— y ahí los van enganchando.
  • Vetting de secta: a los aspirantes los obligan a vaciar sus bolsillos, los revisan por micrófonos y les prohíben el celular. Y en un detalle escalofriante, a cada nuevo miembro le ordenan fotografiarle la cara en secreto y anotar las placas de su auto —un seguro para chantajearlo o controlarlo si algún día quiere salir o hablar.

Es la misma lógica de la marcha: esconder la cara hacia afuera, mientras por dentro se aseguran de tener identificado a todo el que entra.

La Policía Metropolitana de Washington indicó que dio seguimiento a la actividad del grupo, amparada en la Primera Enmienda, y que no se reportaron arrestos durante el desfile del 4 de julio.

Con información de la ADL, el Southern Poverty Law Center, ProPublica, Al Jazeera y NBC Washington.

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Cuba enfrenta el mayor apagón simultáneo de su historia

La Unión Eléctrica prevé que el 72% del país sufra cortes de electricidad este domingo.

Cuba se prepara para registrar este domingo el mayor apagón simultáneo de su historia reciente. Las previsiones de la Unión Eléctrica (UNE) indican que hasta el 72% del territorio nacional estará afectado por cortes de electricidad durante las horas de mayor consumo.

El déficit energético en cifras

La empresa estatal informó que en el horario pico el sistema dispondrá de solo 1.000 megavatios de generación frente a una demanda estimada de 3.100 megavatios. El déficit alcanza los 2.200 megavatios y la afectación prevista es de 2.230 megavatios.

La crisis obedece a la limitada disponibilidad del parque de generación. Diez de las dieciséis unidades termoeléctricas del país permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento. Más de un centenar de motores de generación distribuida y varias centrales eléctricas flotantes están inactivas por falta de combustible.

De cumplirse las previsiones, el apagón superará el récord registrado el viernes pasado, cuando los cortes afectaron al 71% del país.

El gobierno cubano ha calificado la situación energética como “aguda”, “crítica” y “extremadamente tensa”.

Especialistas atribuyen el deterioro del sistema a infraestructuras obsoletas, décadas de insuficiente inversión y las dificultades para garantizar el suministro de combustibles. Estos factores han agravado los cortes de energía y el descontento de la población.

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