El sótano que guarda secretos de guerra
Por años, lo que pasa bajo la Casa Blanca ha sido un misterio sellado. Pero una pelea judicial de Donald Trump por construir un salón de baile—sí, leíste bien—terminó filtrando datos sobre un búnker que data de 1942.
El proyecto cuesta 400 millones de dólares e incluye un espacio de baile de 90.000 pies cuadrados donde antes estaba el Ala Este. El National Trust for Historic Preservation lo frenó, pero una corte federal de apelaciones acaba de dar luz verde parcial: permitió seguir con obras subterráneas relacionadas con seguridad.
“Dejar el proyecto inconcluso podría comprometer la seguridad presidencial”, defiende la administración.
El refugio que vio crisis
Ese búnker no es nuevo. Lo mandó construir Franklin D. Roosevelt en plena Segunda Guerra Mundial. Desde entonces ha sido el escondite de emergencia: durante los ataques del 11-S llevaron allí a Dick Cheney, y en las protestas de 2020, al propio Trump.
Ahora los trabajos incluyen reforzar refugios antibombas y un centro médico. Los expertos dicen que es parte del plan para mantener al gobierno funcionando si todo explota.
¿Quién paga?
Aquí viene lo curioso: los contribuyentes cubren lo relacionado con seguridad, pero el salón de baile se financia con donaciones privadas. La audiencia clave será en junio.
Mientras tanto, uno se pregunta: ¿cuántos otros secretos guarda ese sótano?




