El dedo de la ONU apunta a México
El Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU ya no se anda con rodeos. Su presidente, Juan Pablo Albán, anunció que la situación de las desapariciones en México fue remitida a la Asamblea General. Sí, al máximo órgano deliberativo del planeta.
Esto no es un simple memo. Es un llamado de atención global. El artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas permite al Comité escalar el asunto con carácter urgente. Y vaya que lo hicieron.
“Este procedimiento no implica facultades discrecionales para el secretario general, quien no puede modificar ni detener la determinación adoptada por el Comité”, aclaró Albán.
O sea, António Guterres solo es el cartero. La pelota ya está en la cancha de la Asamblea General, que ahora tendrá que analizar cómo apoyar internacionalmente al Estado mexicano.
Avances en papel, pero ¿en los hechos?
Albán reconoció que México ha tenido avances normativos. Pero aquí viene el pero: advirtió que persisten desafíos importantes en su implementación efectiva. Traducción: las leyes están bonitas en el papel, pero en la realidad siguen fallando.
El CED insiste en que esto es un análisis técnico, basado en la convención. No es capricho ni venganza política. Es un intento de fortalecer la respuesta del Estado con acompañamiento internacional.
Y mientras tanto, las familias siguen buscando a sus desaparecidos.




