Porque nada dice “estamos en control” como cuerpos desmembrados en jabas naranjas
Ah, Sinaloa. La tierra donde el sol brilla, las playas son hermosas, y los cárteles siguen demostrando que pueden hacer literalmente lo que les da la gana, incluso con 1,500 soldados y 300 paracaidistas recién desplegados. ¿Para qué sirven tantos efectivos? Claramente, para decorar. Porque este fin de semana, 14 hombres (sí, solo hombres, porque hasta en eso hay “equidad” criminal) fueron asesinados, uno de ellos convenientemente empaquetado como si fuera un delivery de terror.
El tour macabro: de puentes viales a fraccionamientos
Culiacán, la joya de la corona, lideró el ranking de homicidios con cuatro ejecuciones bajo un puente vial. ¿El detalle “cómico”? Tres de las víctimas habían sido secuestradas días antes. O sea, sus captores los guardaron vivos un rato solo para matarlos después. Eficiencia criminal, señores. Mientras, en la colonia López Mateos, a Bartolo “N” (45 años) le dieron su dosis diaria de plomo al salir de casa. ¿El motivo? Quién sabe, pero sus asesinos ya tenían el coche en marcha. ¡Puntualidad ante todo!
Y no podía faltar el clásico “joven motocicista ejecutado”. Miguel, de 19 años, recibió disparos mientras circulaba. Sus atacantes, eso sí, usaron un vehículo compacto. Porque hasta los sicarios piensan en la huella de carbono.
Lo mejor (o peor) viene después
En Ahome, cinco cadáveres aparecieron cerca de la carretera. Uno de ellos, desmembrado y metido en una jaba naranja, como si fuera un grotesco regalo de cumpleaños. ¿El posible culpable? Familiares de “El Tito”, un narcotraficante recién asesinado en prisión. Porque en el negocio de las drogas, la venganza es el plato que mejor se sirve frío… y en pedazos.
Mientras, en Tepuche, alguien encontró un cuerpo en descomposición. Las autoridades, siempre tan diligentes, “iniciaron peritajes”. O sea, se rascaron la cabeza y dijeron: “Sí, está muerto”. Revelador.
Y por si faltaba drama, otro cadáver apareció cerca de un arroyo pluvial. Porque nada complementa un paisaje como un muerto con impactos de bala. #SinaloaTurístico.
Moraleja: los números no mienten (pero el gobierno sí)
1,800 efectivos adicionales. Cero diferencia. 14 muertos en un fin de semana. Cero detenidos. ¿Conclusión? O los criminales son ninjas invisibles, o alguien está mintiendo más que un político en campaña. Mientras, los familiares de las víctimas siguen esperando justicia… junto con el resto del país.
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