Porque nada dice “estamos en control” como una reunión en Palacio Nacional
En un giro que nadie vio venir (o quizá todos), la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha decidido que el camino hacia la paz en Michoacán está pavimentado con dos cosas: 57 mil millones de pesos y su inmaculada presencia personal cada quince días. Sí, ha leído bien. Mientras usted lucha por recordar qué comió hace tres días, la mandataria se compromete a un seguimiento personal y meticuloso del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia. Todo esto, por supuesto, fue anunciado tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, un crimen que, en un alarde de originalidad, fue calificado de “cobarde”. Un detalle macabro que, aparentemente, justifica esta nueva y reluciente estrategia.
La puesta en escena no pudo ser más solemne: el Patio de Honor de Palacio Nacional como telón de fondo para anunciar que, oh sorpresa, harán “austeridad republicana“. Porque ¿qué mejor manera de demostrar austeridad que anunciando una inversión de miles de millones? Sheinbaum, con una cara más seria que un notario en domingo, declaró que este “esfuerzo especial” no “descovija a nadie”. Una frase tranquilizadora que sin duda dejará sleeping tranquilos a los michoacanos que noche a noche escuchan balaceras.
La magia de los números redondos y las promesas quincenales
¿Y en qué se materializa este titánico esfuerzo? Pues en una inversión de más de 57 mil millones de pesos, porque los decimales son para los débiles. De esta astronómica cifra, una “parte importante” será con inversión mixta, un término tan vago que podría significar desde que Slim ponga un peso hasta que los ciudadanos donen latas de frijoles. Para 2026, se prometen 37 mil 450 millones de pesos en programas de Bienestar que, en teoría, beneficiarán a cerca de 1.5 millones de habitantes. ¿Lograrán estos recursos lo que miles de soldados y estrategias pasadas no pudieron? El tiempo, y las cuentas públicas mensuales en la Mañanera del Pueblo, lo dirán.
Acompañada del gobernador Ramírez Bedolla y lo que parecía ser el elenco completo de una telenovela política (su gabinete legal y ampliado), Sheinbaum expresó el “dolor” por el “cobarde homicidio” de Manzo, un sentimiento que, según ella, es compartido por todo Michoacán y el país. Porque, claramente, lo que necesita un estado sumido en la violencia es un buen discurso sobre el dolor colectivo y un plan con nombre pomposo.
El seguimiento: porque quince días es el nuevo “para siempre”
La joya de la corona de este circo mediático es el compromiso de “seguimiento cada 15 días“. Imagínese: cada dos semanas, en medio de una agenda presidencial, habrá una llamada o una reunión para decir “¿y, cómo vamos con lo de la paz?”. Y por si eso no fuera suficiente transparencia, cada mes se darán “cuentas públicas” en la ya célebre Mañanera del Pueblo. La titular del Ejecutivo federal insistió en que la seguridad se mantiene con estrategia, acciones y justicia. Porque, como todos sabemos, la estrategia anterior funcionó de maravilla, ¿verdad?
Reiteró a los michoacanos que no están solos. Una afirmación que, sin duda, será de gran consuelo cuando tengan que cerrar sus negocios al anochecer o escuchen el paso de los grupos delictivos. Para rematar, mencionó que seguirán las reuniones con los distintos sectores michoacanos. Porque en México, la solución a los problemas complejos siempre ha sido… tener más reuniones.
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