El descanso se termina: la fecha clave que todos esperan (y algunos temen)
El paréntesis dorado de la Semana Santa toca a su fin. Dos semanas sin mochilas, sin alarmas matutinas y sin tareas. Pero como todo lo bueno en este sistema, tiene fecha de caducidad.
La SEP, en su infinita generosidad calendárica, nos concede del 30 de marzo al 10 de abril. Diez días hábiles para respirar antes del último sprint académico.
“La autoridad educativa mantiene la facultad de ajustar estos días para garantizar el cumplimiento de los 190 días de clase efectivos”, según el acuerdo oficial.
Traducción: los días son sagrados… hasta que no lo sean. La memoria histórica nos recuerda ajustes creativos cuando conviene.
La cruda realidad del lunes 13
El regreso es inamovible: lunes 13 de abril. No hay prórroga, no hay milagro administrativo. Las puertas de las escuelas públicas y privadas incorporadas se abrirán puntuales.
La SEP lo llama pomposamente “inicio de la fase de consolidación de aprendizajes”. Los estudiantes lo conocen como “el último empujón antes de julio”.
Atrás quedarán los viajes, el descanso y el sol. Adelante: consejos técnicos, días de descarga administrativa y la cuenta regresiva hacia las evaluaciones finales.
El ciclo 2025-2026 entra en su recta final. El último esfuerzo para preescolar, primaria y secundaria está por comenzar. Que nadie diga que no hubo aviso.




