Pemex, el pozo sin fondo (pero con muchos ceros)
Ah, Pemex. La empresa que todos amamos odiar y odiamos amar. La semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el plan estratégico 2035, que, según Moody’s, es básicamente un “sálvese quien pueda” para la banca de desarrollo. Porque, claro, ¿qué podría salir mal al prestarle más dinero a una compañía que tiene el flujo de efectivo más libre que un billete de monopolio?
La agencia calificadora, en un arranque de obviedad digna de un premio Nobel, señaló que Pemex está bajo presión financiera (¡sorpresa!), con líquidez más escasa que el agua en el desierto y un balance que parece un agujero negro. Pero no se preocupen, porque el gobierno federal ha decidido poner garantías… porque nada dice “confianza” como tener que avalar cada centavo que se le presta a la petrolera más grande del país.
Los bancos, entre la espada y la pared (y el barril de petróleo)
Moody’s, en su papel de Cassandra moderna, advirtió que la banca de desarrollo —incluyendo a Nafin y Bancomext— está aumentando su exposición crediticia a niveles que harían temblar hasta al más optimista de los economistas. ¿La razón? Un fondo de 250 mil millones de pesos (sí, con “m” de “madre mía”) que Banobras administrará, porque alguien tiene que hacerlo y, al parecer, a ellos les encanta vivir al límite.
Por si fuera poco, Pemex ya representa el 24% del capital de Nafin y el 8% de Bancomext. O sea, si la petrolera estornuda, los bancos se resfrían… con neumonía. Y eso sin contar que la banca comercial también tiene su buena dosis de exposición, aunque, para variar, ellos son un poco más cautelosos (o menos suicidas, según se vea).
Pero tranquilos, porque las garantías federales están aquí para salvar el día. O al menos para que los bancos no tengan que provisionar pérdidas… todavía. Moody’s, en un tono que oscila entre lo resignado y lo sarcástico, señaló que esto “mejora la flexibilidad crediticia”. Traducción: “Sigan prestando, total, si algo sale mal, el gobierno pagará”. ¿Qué podría fallar?
El futuro de Pemex: ¿milagro o más de lo mismo?
La producción de petróleo y gas sigue por debajo de los niveles de 2024, lo que nos hace preguntarnos: ¿el plan 2035 es una estrategia o un deseo con fecha de caducidad? Moody’s sugiere que, si Pemex no invierte bien este dinero (ja), la tendencia no mejorará. Vamos, que necesitan más que un milagro: necesitan un milagro con intereses compuestos.
Así que, queridos lectores, mientras Pemex sigue nadando en deudas y los bancos juegan a la ruleta rusa con garantías, solo nos queda preguntarnos: ¿quién llevará las palomitas para ver cómo termina este episodio?
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