Cuando el “buenos días” en Apodaca viene con plomo incluido
Ah, la bella Apodaca, donde el amanecer no lo anuncian los pájaros, sino los disparos al aire (y a todo lo que se mueva). Esta madrugada, una mujer –cuyo nombre las autoridades guardan como si fuera la receta del KFC– recibió el peor despertador posible: una lluvia de balas mientras volvía a casa. ¿Delincuentes? ¿Venganza personal? ¿Un concurso de tiro al blanco con humanos? Quién sabe, pero los hombres armados (siempre anónimos, como los críticos de Yelp) iban en serio.
La escena: acción, suspenso y vecinos con adrenalina gratis
Imaginen la escena: calle N17 y E-Segunda, Metroplex (nombre que suena a parque temático pero es todo menos divertido). La víctima, en un giro digno de película de acción, corrió entre autos estacionados como si fuera un nivel de *GTA: Apodaca Edition*. Los balazos pintaron el pavimento, los casquillos (al menos 10, porque en México hasta la violencia tiene descuento por volumen) quedaron regados como confeti macabro. Eso sí, los vecinos –héroes anónimos– la llevaron al hospital Metroplex (sí, el mismo nombre, porque la originalidad brilló por su ausencia).
¿Lo irónico? La Fiscalía recogió evidencias mientras la Policía municipal acordonó el área, porque nada dice “seguridad” como llegar después de que el crimen se sirvió un banquete. La mujer, con impactos en ambas piernas (los atacantes claramente no iban por el récord de puntería), sigue sin identificarse. ¿Protagonista de una tragedia o simple estadística? En este país, a veces es lo mismo.
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