Porque nada dice “justicia” como tener que mendigar lo que ya es tuyo
Ah, la vida de un juez: togas elegantes, martillos que golpean mesas con autoridad y… ¡sorpresa! Tener que pedir por favor que les paguen lo que les deben. Un grupo de más de 200 magistrados y jueces (sí, esos mismos que teóricamente deberían estar resolviendo pleitos en lugar de iniciarlos) decidieron que participar en la elección judicial era tan atractivo como un partido de golf sin palos. Renunciaron, y ahora, con toda la elegancia de un cliente en un restaurante que exige hablar con el gerente, le están recordando al Consejo de la Judicatura Federal (CJF) que, oh, casualidad, tienen derecho a una indemnización.
El dinero desapareció, pero nadie sabe quién se lo llevó (guiño, guiño)
Pero aquí viene lo mejor: resulta que los fondos destinados a estas indemnizaciones, que estaban tan seguros como un billete de lotería perdido, fueron transferidos a la Tesorería de la Federación. ¿Por quién? Por Nacional Financiera, esa entidad que suena tan confiable como un préstamo con intereses del 3% al mes. Los magistrados, con la cara más seria que un notario en domingo, advierten que esto huele a “acciones morenistas” para apoderarse de los recursos. Porque, claro, ¿qué mejor uso para el dinero público que no pagar lo que se debe?
En su comunicado (que seguramente redactaron entre lágrimas de indignación y sorbos de café cargado), citan el artículo décimo transitorio de la Reforma Judicial de 2024, ese texto que todos tenemos en la punta de la lengua. Porque, obviamente, si hay algo que motiva a un juez es citar artículos legales como si fueran frases de combate en una película de acción. “¡Cumplan la ley!”, gritan, mientras el CJF probablemente revisa sus cuentas con la misma urgencia con la que uno revisa el forecast del clima.
Y mientras tanto, los fideicomisos brillan por su ausencia, como ese amigo que siempre promete pagar la cena pero “se le olvidó la cartera”. ¿Será que el dinero se evaporó? ¿Lo usaron para comprar más togas? ¿O simplemente alguien pensó que nadie se daría cuenta? Quién sabe. Lo único claro es que, en este país, hasta los jueces tienen que demandar justicia.
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