El no-show más comentado de la semana
Parece que la agenda de la doctora Beatriz Gutiérrez Müller estaba más apretada que un pantalón de mezclilla después de lavada. Resulta que la esposa del expresidente Andrés Manuel López Obrador fue postulada, en un plot twist que nadie vio venir, para la rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Pero acá viene el chisme bueno: la cita era a las 13:45 horas y nuestra protagonista brilló por su ausencia. Ni siquiera un mensaje de “voy en camino” para salvar las apariencias.
La Comisión de Auscultación, que debe sentirse como el organizador de una fiesta a la que nadie va, tuvo que tacharla de la lista de nueve aspirantes. Porque así de cruel es el protocolo, amigos: si no te presentas a la entrevista, automáticamente quedas fuera del proceso. Y aunque se hubiera presentado, ya traía otra tarea sin entregar: le faltaba tramitar su constancia académica de antigüedad, ese documento que es como el comprobante de domicilio de la vida universitaria y que debió obtener máximo el martes. Un verdadero mood de “dejé todo para el último momento”.
El misterio de la postulación fantasma
Acá es donde la trama se pone más intrigante que el final de una serie de Netflix. Según fuentes locales, la postulación vino de la comunidad estudiantil, específicamente de la Facultad de Economía. Lo más curioso es que la BUAP aclaró, con toda la actitud de “no nos culpen a nosotros”, que cualquier miembro de la comunidad universitaria puede postular candidatos… ¡sin que estos necesariamente estén enterados! Básicamente, es como cuando te etiquetan en un meme sin tu permiso, pero en versión institucional.
La actual rectora, María Lilia Cedillo Ramírez, que también busca la reelección (porque ¿qué es el poder si no lo intentas conservar?), comentó en una entrevista que la decisión de participar estaba en manos de la propia Gutiérrez Müller. Al final, la bola estaba en su tejado y ella decidió no rematarla. Con esta declinación no oficial pero más que obvia, el proceso continúa con los otros ocho aspirantes que sí cumplieron con la documentación y, ya saben, se presentaron a su cita como personas funcionales adultas.
Y aunque la investigadora no ha dado una postura pública oficial sobre este particular incidente, en uno de sus estados de Instagram compartió un video de agradecimiento donde aparece la actual rectora Cedillo Ramírez. Una indirecta tan clara que hasta un miope sin lentes la podría leer. Básicamente, ventiló su apoyo sin tener que decir “hey, no voy a competir contra esta persona”. Un movimiento maestro de relaciones públicas, para ser honestos.
Todo este circo mediático nos deja varias lecciones: primero, que el mundo de la política universitaria es más enredado que los cables de tus audífonos en el bolsillo. Segundo, que hasta las ausencias hablan más fuerte que las palabras. Y tercero, que siempre, siempre hay que leer la convocatoria completa antes de emocionarse. Porque los requisitos están ahí por algo, aunque arruinen nuestros planes de grandeza académica.
Mientras tanto, los otros ocho aspirantes deben de estar respirando aliviados, porque se acaba de despejar el camino de la candidata más mediática. Ahora la contienda será un poco menos trendic topic y un poco más… bueno, universitaria. Así es el juego de la administración educativa en la era de las redes sociales: todo se sabe, todo se comenta y todo se memea.
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