La Fórmula 1 modificará la distribución de potencia entre el motor de combustión y el sistema eléctrico. Los cambios serán graduales y buscan atender las críticas de pilotos y fabricantes, que consideraban que los autos perdían emoción.
Originalmente, los monoplazas de 2026 fueron diseñados con un reparto 50-50. En la práctica, la relación es de 53% para el motor de combustión y 47% para la parte eléctrica, según anunció la FIA este miércoles.
Ajustes progresivos
El próximo año la cuota del motor subirá a 58%, y en 2028 alcanzará el 60%. Esto implicará hasta un 13% más de flujo de combustible permitido, lo que significa mayor uso de gasolina y menor despliegue de energía eléctrica.
“Los cambios propuestos buscan abordar problemas relacionados con la gestión de la energía y las características del flujo de energía del combustible, y hacer que la clasificación sea más a fondo, sin afectar las carreras positivas y emocionantes generadas por las nuevas regulaciones”, indicó la FIA en un comunicado.
El incremento de potencia extra para 2027 será menor a lo previsto. En lugar de los 50 kilovatios anunciados el mes pasado, serán solo 20 kW en 2027 y 50 kW en 2028. Audi expresó inquietud por el costo de cambios grandes mientras los equipos ya diseñan autos para 2027.
Reacciones en el paddock
Pilotos como Max Verstappen, quien ha considerado dejar la categoría, se mostraron inconformes con la dirección técnica. La FIA también ajustó reglas apenas tres carreras después del inicio de 2026 para frenar situaciones donde los autos iban lentos en curvas para recargar baterías.
El organismo rector busca equilibrar la potencia del motor y la eléctrica, pero la implementación sigue siendo tema de debate entre equipos y pilotos.




