El humo se disipa, las preguntas quedan
Una explosión sacudió este miérgano un ducto de combustible de Pemex en Playas de Rosarito. El estruendo, registrado alrededor de las 10:00 horas, desató el caos y obligó a evacuar a decenas de familias de la zona Urbi Villas del Prado.
El escenario era digno de película: llamas, humo y equipos de emergencia corriendo contra el reloj. Personal de Pemex, Protección Civil y bomberos de Tijuana y Rosarito lograron controlar el incendio hacia la 1:36 de la tarde.
“Amigas y amigos de Baja California, la fuga e incendio… quedaron completamente controlados”, anunció la gobernadora Marina del Pilar Ávila en redes.
La buena noticia es que no hubo heridos. La medida preventiva funcionó: 50 personas evacuadas, cero daños reportados. Las familias ya regresan a sus hogares mientras el humo se disipa.
Pero aquí está el detalle que me quita el sueño: ¿qué provocó esta explosión?
A estas horas, nadie lo sabe. Pemex y las autoridades no han dado una explicación. En un país donde estos incidentes suelen repetirse, la falta de transparencia inicial siempre prende alarmas.
Mi padre, que trabajó décadas en la industria, me decía: “En estas cosas, lo que no se dice a veces es más importante que lo que se dice”. Hoy esa frase resuena fuerte.
La gobernadora agradeció a los servicios de emergencia -y con razón-, pero el verdadero reconocimiento vendrá cuando sepamos qué falló y cómo evitar que vuelva a pasar. Porque al final del día, esto no es solo una noticia: son vidas que podrían haberse perdido.
El telón cayó sobre este acto de emergencia. Pero el misterio detrás del estallido sigue esperando su revelación.




