El dictamen que todos esperaban
La Fiscalía General de la República acaba de poner el dedo en la llaga. Después de un mes de investigación, señalan al exceso de velocidad como la causa única del descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca. Catorce vidas perdidas, un centenar de heridos. Y todo, según ellos, por apretar demasiado el acelerador.
Ernestina Godoy, la fiscal general, fue contundente en su conferencia. La locomotora iba a 65 kilómetros por hora en una curva limitada a 50. En tramos rectos, superó hasta en 41 km/h lo permitido. No son números al azar. Son la diferencia entre llegar a casa y no hacerlo nunca más.
“El maquinista aceleró de manera considerable antes del punto del siniestro”, afirmó Godoy.
La FGR ya prepara acción penal por homicidio culposo. Godoy subrayó algo clave: un tren a exceso de velocidad es una bala de cañón. Su peso, su masa, su radio de curva… las leyes de la física no perdonan.
Lo que descartaron y lo que sigue
Aquí viene lo importante: descartaron fallas mecánicas. El tren redujo velocidad e incluso se detuvo en tramos previos. El sistema de frenado funcionaba.
“No se encontraron elementos que pusieran en riesgo la conducción del tren”, dijo la fiscal.
Pero no cierran totalmente el caso. Siguen revisando otras posibles causas. Es lo prudente.
El accidente ocurrió el 28 de diciembre con unas 250 personas a bordo. La segunda locomotora se salió de la vía arrastrando al convoy. Un vagón cayó por un barranco de seis metros; otro quedó colgando en el aire.
Los testimonios coincidían: el tren “iba muy fuerte”. Ahora tienen los datos que lo confirman.
Participaron en la investigación autoridades estatales, la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario y peritos especializados. Revisaron vías, tren y la famosa caja negra.
Mientras tanto, el gobierno federal insiste: esto no frena el Plan Nacional Ferroviario. Pero expertos llevan tiempo advirtiendo sobre deficiencias de seguridad en los nuevos corredores.
Una tragedia evitable. Eso duele más.




