El drama del crucero fantasma
La evacuación del MV Hondius parece más una operación militar que un regreso a casa. Aviones gubernamentales y militares empezaron el domingo a repatriar a los pasajeros atrapados por el brote de hantavirus, después de que el barco atracara en Tenerife. La imagen es potente: pasajeros con trajes herméticos, mascarillas y rociados con desinfectante antes de subir a los aviones. Parece ciencia ficción, pero es la realidad de un brote que ya dejó tres muertos.
Los españoles fueron los primeros en salir. Directo a un hospital militar en Madrid. Después, un vuelo a París con cinco franceses, uno de ellos con síntomas durante el trayecto. El primer ministro francés, Sebastien Lecornu, confirmó que todos quedaron en aislamiento estricto. Y esto apenas empieza: más de 20 países están moviendo sus piezas para traer de vuelta a sus ciudadanos.
¿Qué pasó realmente?
Tres personas han muerto desde que comenzó el brote. Cinco pasajeros que ya habían desembarcado antes están infectados. Pero la OMS insiste: “Esto no es otro COVID”, dijo su director Tedros Adhanom Ghebreyesus. “El riesgo para la población es bajo. No deberían entrar en pánico”.
“Hemos estado repitiendo la misma respuesta muchas veces”, señaló Tedros.
Aun así, las medidas son extremas. En el puerto de Granadilla, todo el mundo con equipo de protección. Pasajeros felices de pisar tierra firme, según Diana Rojas Alvarez, de la OMS: “Ha sido estupendo ver todos estos autobuses y a la gente realmente feliz de estar de nuevo en tierra para ser repatriada”.
El protocolo: sin contacto con locales
Las autoridades fueron claras: nada de contacto con la población local. Los pasajeros solo podían bajar del barco cuando los vuelos estuvieran listos. Dejaron atrás su equipaje, solo una bolsa pequeña con lo esencial: celular, cargador, documentos. La tripulación y el cuerpo de una pasajera fallecida se quedan a bordo. El barco se dirige a Rotterdam, donde será desinfectado. Un viaje de unos cinco días.
¿Cómo se propaga esto?
El hantavirus normalmente se transmite por inhalación de residuos de excremento de roedores. No se contagia fácilmente entre personas. Pero la variante de los Andes, responsable de este brote, sí puede propagarse entre humanos en casos raros. Los síntomas aparecen entre una y ocho semanas después de la exposición. Un plazo largo que complica el seguimiento.
La respuesta de los países
Cada país maneja su propia estrategia. Reino Unido: 72 horas de cuarentena hospitalaria, luego seis semanas de autoaislamiento. Francia: los cinco pasajeros en el hospital “hasta nueva orden”. Holanda: un vuelo a Eindhoven con 26 personas de 11 nacionalidades, incluyendo India, Alemania, Argentina, Bélgica, Grecia, Portugal, Ucrania, Guatemala, Filipinas y Montenegro. Todos a cuarentena de seis semanas.
Estados Unidos, a través de los CDC, dijo que los estadounidenses serán trasladados a la Universidad de Nebraska, que tiene una instalación de cuarentena federal. Luego, podrán elegir entre quedarse allí o volver a casa con monitoreo local. El doctor Jay Bhattacharya explicó que siete estadounidenses ya llevan dos semanas en el país.
Australia tiene previsto un vuelo el lunes para evacuar a sus ciudadanos y a personas de Nueva Zelanda y algunas naciones asiáticas. Será el último en salir de Tenerife, según la ministra española de Sanidad, Mónica García. Noruega envió un avión ambulancia con personal especializado en infecciones de alto riesgo.
El caso extremo: Tristán de Acuña
Y luego está lo de Tristán de Acuña. Un territorio británico en medio del Atlántico sur, a 2.400 kilómetros de la isla habitada más cercana. No tiene pista de aterrizaje. Solo 221 residentes. Uno de ellos presenta un cuadro sospechoso de hantavirus. Era pasajero del MV Hondius y desembarcó el mes pasado.
La solución: médicos del Ejército británico se lanzaron en paracaídas desde un avión de la Real Fuerza Aérea, que también dejó caer oxígeno y equipo médico. Seis paracaidistas y dos médicos. Una operación digna de película.
¿Y el resto?
En Alicante, una mujer española que se creía infectada dio negativo. Viajaba en el mismo vuelo que la mujer holandesa que murió en Johannesburgo después de estar en el crucero. Un alivio, pero la historia sigue. La OMS recomienda que los países de origen hagan “monitoreo activo y seguimiento, controles de salud diarios, ya sea en casa o en una instalación especializada”, según Maria van Kerkhove, la principal epidemióloga de la organización.
“Estamos dejando esto en manos de los propios países para que cada uno desarrolle sus propias políticas”, añadió. “Pero nuestras recomendaciones son muy claras”.
Mientras tanto, el barco sigue su rumbo a Rotterdam. La tripulación, el cuerpo de una pasajera y un montón de preguntas sin responder. Porque cuando las crisis sanitarias golpean, siempre hay más capas de las que vemos en la superficie.




