Cuando los rumores dicen más de los demás que de ti
Ernesto D´Alessio, ese ícono de los 90 que nos hizo bailar con su melena al viento y su cara de ángel, está de vuelta. Pero no, no viene a aclarar si le gustan los hombres, las mujeres o los unicornios arcoíris (aunque eso último sería épico). Viene a dejar claro que, en pleno 2025, seguir preguntándole por su orientación sexual es tan vintage como un walkman.
“Sí, tengo movimientos afeminados… ¿y qué?”
En una conferencia para promocionar su nuevo proyecto, Alberto, el musical, el hijo de Lupita D´Alessio soltó perlas como: “Si yo soy gay, déjenme en paz. Y si tengo novia, déjenla en paz a ella”. Vaya, un hombre que defiende su privacidad con la elegancia de un meme viralesco.
El cantante recordó que, desde su debut en los 90, su apariencia “delicada” (léase: facciones finas y pelo largo) alimentó los chismes. “Cuando bailo, hasta yo me veo y pienso: ‘Uy, qué afeminado'”, admitió entre risas. Pero aquí lo importante no es cómo se mueve, sino cómo responde: con una seguridad que deja en ridículo a quienes usan la orientación sexual como insulto.
La ironía como escudo
D´Alessio no solo se ríe de los rumores, sino que también señala el doble estándar: “Si fuera gay, ¿te imaginas la cantidad de ofensas que recibiría?”. Un guiño a una sociedad que presume de inclusiva pero sigue soltando comentarios como si fueran 1980.
Y por si alguien dudaba de su estilo, soltó otra joya: “Si yo fuera gay, traería un forro de cabr*n, no esas payasadas”. O sea, si algún día decide salir del clóset, lo hará con el mismo buen gusto que usa para elegir sus trajes de escenario. Prioridades, gente.
Desmintiendo fake news con sabor a telenovela
El artista también negó las acusaciones de Alfredo Cervantes Landa (sí, ese personaje que golpeó a Fabián Lavalle en 2007 y luego dijo que varios famosos le pagaban por servicios sexuales). “Es una farsa”, sentenció, añadiendo que, de ser gay, su pareja sería alguien con más estilo que un villano de telenovela barata. Touché.
Al final, Ernesto no confirmó ni desmintió nada, pero dejó una lección: la orientación sexual no define a una persona, pero cómo reaccionas ante ella sí define tu nivel de empatía. Y eso, queridos millennials y zoomers, es más relevante que cualquier rumor.
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