El show debe continuar… en una clínica de desintoxicación
Parece que la vida imita al arte, o en este caso, a un melodrama barato. El incombustible Aleks Syntek, nuestro querido “Duele el Amor” en carne y hueso, ha decidido hacer una pausa en su gira de 35 años de trayectoria para emprender un viaje mucho más íntimo: una estancia todo incluido en el exclusivo centro de rehabilitación Monte Fénix. ¿Motivo? Una crisis personal y familiar tan explosiva que haría palidecer a cualquier guionista de telenovela de las tardes.
Todo comenzó cuando, en un giro argumental que nadie vio venir (o quizás todos), dos de sus músicos decidieron destapar la olla de las supuestas andanzas del artista. La acusación estrella: que el cantante ha estado engatusando a su esposa, Karen Coronado, durante años con una doble vida. Como era de esperar, este chisme de primera no sentó nada bien en el hogar de los Syntek-Coronado, desencadenando la amenaza de un divorcio de alto voltaje y, lo que es peor, la desaprobación de sus hijos, Natalia y Matías. Nada como una crisis de mediana edad con soundtrack propio.
La culpa es de… ¿todos menos de mí?
En un movimiento maquiavélico digno de un thriller, Syntek ha señalado con el dedo acusador a Javier Calderón, su excompañero de batallas musicales, y a la esposa de este, Valeria Cox. Según la versión del artista, no son simples excolaboradores, sino unos auténticos “gánsteres de la música” que orquestan una campaña de difamación en su contra. Porque, claro, en el mundo del espectáculo, cuando te acusan de infidelidades y acoso, lo más lógico es culpar a una conspiración mafiosa. ¿Dónde quedaron los tiempos en que los músicos solo se peleaban por los derechos de autor?
Las acusaciones, sin embargo, son de alto calibre. No solo se habla de una relación extramarital, sino de un patrón de acoso a varias jóvenes</strong, algunas de las cuales, atención al dato, serían presuntamente menores de edad. Un cóctel tan explosivo que su esposa e hijos han optado por la sabia estrategia de poner tierra de por medio. Quién iba a decir que el hombre que nos enseñó que el amor duele lo demostraría de forma tan literal.
Para apagar el incendio, el músico recurrió a la vieja confiable: un video de disculpas dirigido a su grupo de músicas. En la grabación, un Syntek visiblemente afectado suelta esta perla: “Chicas, a cada una, les pido una disculpa en lo individual, lo que hice no estuvo bien, estoy muy apenado con ustedes, estoy desesperado”. Una disculpa tan genérica que bien podría servir para excusarse por llegar tarde a un ensayo o por, no sé, haber desatado un escándalo nacional. Eso sí, no olvidó el toque de victimismo, rogando que dejen de “exhibirlo públicamente” porque está afectando la “estabilidad emocional de su familia”. Como si la exhibición pública no fuera una consecuencia natural de, ejem, tener supuestas conductas reprochables.
Mientras tanto, en el mundo real, su gira musical ha sido pospuesta indefinidamente. Al parecer, desintoxicarse de los escándalos requiere más tiempo que ensayar los éxitos de antaño. El revuelo mediático está servido, con Pati Chapoy y su equipo de Ventaneando frotándose las manos con un material tan jugoso. Los seguidores del artista se dividen entre la preocupación genuina y la morbosa expectación, preguntándose si esta es la última caída de un ídolo o simplemente un mal paso en su carrera.
¿Logrará Aleks Syntek resurgir de sus cenizas como el fénix de la clínica que lo acoge? ¿O este será el triste final de una trayectoria manchada por los excesos y las malas decisiones? El tiempo, y quizás un buen terapeuta, lo dirán.
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