El voto digital que huele raro
La Asociación Nacional de Actores (ANDA) tiene un problema serio. Su reciente proceso electoral, que dio como ganadora a la planilla RosaAzul de Omar Fierro, está bajo la lupa. Varios colegas no se tragan el resultado y hablan claro: algo no cuadra.
Alejandra Lei, Dobrina Cristeva y Reynaldo Rossano son algunas de las caras conocidas que alzan la voz. Su queja principal es el sistema de votación digital, el Sirvolab. Dicen que no participaron porque el método no les inspiró confianza.
“Tendríamos que haber sido parte del proceso digital y no lo fuimos y eso, la verdad, no nos da confianza”, explicó Cristeva a la prensa.
El punto clave es este: para votar en el Sirvolab no hacía falta tener la credencial de la ANDA. Eso, alegan, dejaba la puerta abierta para que votara gente ajena al sindicato. Un detalle nada menor.
Una denuncia con pruebas en la mano
Pero esto va más allá de sospechas sobre el sistema. Alejandra Lei asegura tener pruebas concretas. Cuenta que fue contactada para unirse a la planilla de Fierro, pero al ver cómo se manejaban las cosas, decidió salirse y denunciar.
“No es que lo sé de terceras personas, lo sé yo, porque yo estuve en el chat… mandé mis pruebas a Centro, a título personal, yo tengo todas esas pruebas”, argumentó Lei.
Su acusación es grave: sugiere que el comité directivo en funciones habría estado impulsando la campaña de RosaAzul desde dentro. Un claro conflicto de intereses.
La polémica saltó a redes cuando Rodrigo Vidal comentó una nota sobre el caso en el portal ‘Frankesas’. Su frase fue contundente y se volvió viral: “Si está Omar Fierro, es muy probable que sí haya algo chueco”.
Frank Favela, dueño del medio, contactó a Vidal para preguntarle por su afirmación. El actor reveló una experiencia personal negativa como socio comercial de Fierro años atrás.
“Él me dijo: ‘yo tuve una experiencia con Omar Fierro… salimos mal, porque no está hecho ni es apto para liderar proyectos'”, relató Favela sobre su conversación con Vidal.
Mientras tanto, los actores inconformes han llevado sus pruebas ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. La pelota está ahora en su tejado para investigar estas acusaciones que ponen en duda la transparencia de todo un sindicato.




