Nacional
Salinas Pliego enfrenta pago final de 51 mil millones al SAT
El magnate enfrenta la fase final de cobro tras perder todos sus recursos legales. El monto, con recargos, ya es definitivo.
El día que la cuenta llegó: Salinas y su cita forzosa con Hacienda
Parece que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) finalmente pasó de enviar recordatorios amables a poner el modo “¿ya pagaste?” en alto. Después de perder siete –sí, siete– rounds legales frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a Ricardo Salinas Pliego se le acabaron los trucos bajo la manga y los recursos en el banco. El monto definitivo de su deuda, esa que viene arrastrando desde los tiempos en que usábamos MSN Messenger (ejercicios fiscales 2008-2013, para ser exactos), se ha fijado en una cifra que duele hasta pronunciar: 51,000 millones de pesos, con todos los recargos por mora incluidos, como ese interés compuesto que no perdona a nadie, ni a los magnates.
El director del fisco, Antonio Martínez Dagnino, básicamente tiene la notificación formal lista para enviar en enero, como el regalo de Reyes Magos que nadie quiere recibir. Mientras, la presidenta Claudia Sheinbaum ha salido a aclarar que esto no es personal, es sólo negocios (o mejor dicho, ley), tratando de bajarle el tono político a un tema que huele a polémica kilómetros a la redonda. Por su parte, Salinas Pliego, desde su trinchera en redes sociales, ha adoptado la pose del ciudadano responsable que quiere “cerrar este capítulo”, no sin antes recordarle a todo el mundo que ya ha soltado más de 285,000 millones de pesos durante el pleito. Un detalle que, seguramente, menciona cada vez que habla del tema.
De dónde salió esta deuda millonaria
Todo este relajo fiscal nació de un malentendido creativo con las cuentas. Resulta que Hacienda consideró que el cálculo de las pérdidas fiscales de su empresa, Elektra, fue un poco demasiado “optimista” y redujo de manera indebida lo que debía pagar al erario. Después de años de batallas legales que costaron más que varias temporadas de una serie de abogados en Netflix, los tribunales le dieron la razón al fisco. La moraleja: hasta para deducir pérdidas hay un manual de instrucciones que no se puede saltar. Ahora, la única luz al final del túnel para el empresario es que, si paga voluntariamente y sin más rodeos, podría negociar una quita de hasta el 39% sobre el total. Algo así como el descuento por pago en efectivo, pero a escala multimillonaria.
El gobierno federal ya tiene planes para ese dinero: destinarlo a programas sociales como la pensión para mujeres adultas mayores y becas. Una jugada que, claramente, busca pintar el cobro con tintes de justicia social. En el plano político, el asunto es un campo minado. Salinas Pliego ha sabido usar su notoriedad y este pulso con la autoridad hacendaria para posicionarse como un crítico feroz de la administración actual, alimentando rumores y especulaciones sobre si todo esto es el preámbulo de una futura aventura en la política electoral, aunque de momento no ha lanzado ninguna candidatura formal.
Con la fase de ejecución a la vuelta de la esquina, las opciones del empresario se reducen a una: pagar o enfrentar el embargo de sus bienes, con un último recurso legal posible que suena más a Hail Mary que a una estrategia sólida. Los analistas, por su parte, pronostican que, pague voluntariamente o lo haga por la vía forzosa, este épico capítulo de deudas tributarias probablemente quedará saldado en el plazo de un año. Así que prepárense para más tuits, más declaraciones y el final de una de las telenovelas fiscales más caras de la historia reciente de México.
¿Crees que este cobro histórico marcará un precedente para otros grandes contribuyentes? Comparte esta nota y dinos qué opinas en tus redes sociales. Y si te interesa el mundo de las finanzas y la economía, no dejes de explorar más contenido relacionado en nuestro sitio.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.