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Tribunal ordena nuevo proceso a la pareja de El Mochaorejas

Un fallo judicial revela vicios en el proceso y ordena reiniciar la etapa de prisión formal, tras más de dos décadas.

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Un amparo con sabor a “ya era hora”

Parece que la justicia, en un arranque de puntillosidad extrema que solo llega un cuarto de siglo después, ha decidido que hubo un par de detallitos de procedimiento en el caso de Dulce Paz Venegas Martínez. Un Tribunal de Apelación, probablemente hojeando archivos polvorientos, ordenó que se dicte un nuevo auto de formal prisión para la señora, identificada como la pareja sentimental del célebre y nada simpático Daniel Arizmendi López, “El Mochaorejas”. ¿La razón? Un pequeño error administrativo: debió ser procesada por el secuestro de un empresario en el fuero común, no en el federal. Claro, porque cuando se trata de la novia de un icono del crimen organizado, lo importante es el distrito judicial correcto.

La justicia corrige la plana… 27 años después

El magistrado Joel Blanno Castro, en un acto de precisión legal digna de un relojero suizo, concedió el amparo a Paz Venegas, quien reside en el Centro de Prevención y Reinserción Social (Santiaguito). La resolución de agosto de 1998, esa reliquia del siglo pasado donde se le decretó la prisión formal por privación ilegal de la libertad (alias secuestro) y delincuencia organizada, queda ahora como un pisapapeles insubsistente. Uno se pregunta qué habrá pasado en todo este tiempo: ¿habrán perdido las llaves del archivo? ¿Estaban esperando a que la tinta de la sentencia original se secara del todo?

La sentencia, con una claridad meridiana, señala que existieron irregularidades cuando la entonces PGR (hoy Fiscalía General de la República) se “atrajo” el caso. Es decir, se lo llevó como quien coge el último trozo de pastel en una fiesta. Por ello, determinó que la mujer debe ser juzgada conforme al código penal de la Ciudad de México. Ahora, un juez del fuero común tendrá la titánica tarea de subsanar los “vicios formales” de la decisión anterior. ¿Podrá confirmar la prisión? ¿O la echará abajo? El suspenso es casi tan intenso como esperar a que un tribunal se pronuncie en menos de dos décadas.

Las consecuencias: burocracia legal nivel experto

El fallo, un documento que sin duda es una joya de la redacción administrativa, instruye al juez una serie de pasos que suenan a ritual arcano. Deberá establecer la previsión del delito, destacar “la precisión de la conducta delictiva que se analiza” (vamos, detallar exactamente en qué consistió el secuestro, por si a alguien se le había olvidado), y realizar un estudio de la “probable responsabilidad” de la quejosa. Todo ello, prescindiendo de las pruebas declaradas ilícitas, claro está. Porque nada dice “juicio justo” como tener que empezar de cero descartando lo que no sirve, casi tres décadas después de los hechos.

Finalmente, y esto es lo mejor, el juez deberá estudiar las consecuencias del auto de formal prisión “combatido”, lo que incluye la apertura del procedimiento ordinario, la identificación de la acusada “por el sistema adoptado administrativamente” (¿foto, huella dactilar, dibujo a lápiz?), un informe de ingresos anteriores a prisión y, la joya de la corona, la suspensión de derechos políticos. Porque si hay algo crucial para alguien en prisión por secuestro, es asegurarse de que no pueda votar. Las prioridades, como ven, están en orden.

En resumen, tenemos un caso que es la perfecta alegoría del sistema: un laberinto de fueros, recursos, vicios formales y magistrados corrigiendo con calma chicha lo que otros hicieron con prisa (relativa) hace una eternidad. La eficiencia brilla por su ausencia, pero la letra pequeña del procedimiento, esa, está impecable. ¿Cambiará algo el fondo del asunto? Probablemente no. ¿Se ha gastado tinta, tiempo y recursos en un ejercicio de corrección burocrática? Absolutamente. La justicia no solo debe hacerse, sino *parecer* que se hace exactamente según el manual, aunque el manual sea más lento que un caracol con hipo.

¿Te intriga cómo sigue este culebrón judicial de otra época? Comparte esta nota en tus redes sociales y explora más contenido sobre los vericuetos, absurdos y rarezas del mundo legal en nuestro sitio.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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