Nacional
Los jueces cesados cobrarán su indemnización en diciembre
El esperado pago a los magistrados cesados llega con una logística que parece más un examen de resistencia que un trámite administrativo.
Un desfile burocrático con testigo incluido
Parece que el Órgano de Administración Judicial (OAJ) ha decidido que despedir a cientos de juzgadores federales no era suficiente diversión, y ahora quiere organizar una reunión masiva que tiene toda la pinta de una jornada de supervivencia administrativa. En un alarde de eficiencia que nos deja a todos boquiabiertos, ha informado que el pago de la liquidación a estos profesionales del derecho, cesados gracias a la maravillosa reforma judicial, tendrá lugar el 10 de diciembre. Porque, ¿qué mejor manera de celebrar las fiestas que haciendo cola interminable para cobrar lo que por ley te corresponde?
Pero la genialidad no termina ahí. Para recibir su indemnización, los jueces y magistrados federales deberán presentarse personalmente en la sede del OAJ en la avenida Revolución de Ciudad de México, acompañados de un testigo. Sí, ha leído bien: necesitan un acompañante, como si fueran a contraer matrimonio o a recoger un paquete certificado de alto riesgo. Uno se pregunta si el testigo debe llevar traje de gala o si bastará con que jure solemnemente que el juez en cuestión es quien dice ser y no un impostor ávido de liquidaciones ajenas.
La logística del absurdo
Los cesados, que hasta hace unos días no sabían si iban a cobrar su compensación económica, ahora se enfrentan a nuevas e ingeniosas dudas. La primera: ¿por qué reunir a cientos de exjuzgadores en un mismo lugar? Porque, claro, después de años de haber tomado decisiones que seguramente enfadaron a más de uno, juntarlos a todos en un solo edificio parece una idea brillantísima desde el punto de vista de la seguridad. La jueza en retiro Marlen Ángeles lo expresa con esa ironía involuntaria que da la experiencia: “En algún momento de nuestra carrera judicial, todos fuimos amenazados. ¿Cómo nos van a juntar a todos? ¿Nos van a ofrecer seguridad?”. Qué detalle tan conmovedor, preocuparse por si alguien decide cobrarse una deuda pendiente en pleno trámite burocrático.
Y luego está el detalle del testigo “indispensable”, según el OAJ. Porque obviamente, después de décadas de servicio, un juez federal no tiene suficiente credibilidad por sí mismo. Necesita a alguien que avale su identidad, preferiblemente alguien dispuesto a viajar desde estados como Sinaloa, Sonora o Quintana Roo, a más de 1.000 kilómetros de la capital. Porque qué mejor forma de agradecer años de servicio que imponiendo gastos de transporte y hospedaje adicionales para cobrar lo que ya debería estar en tu cuenta. “Hay otras formas más fáciles de que nos paguen”, concluye la jueza Ángeles, demostrando una capacidad de subestimación digna de elogio.
La protesta como plan B
Mientras tanto, los criterios de antigüedad y salario que utilizarán para calcular la indemnización siguen siendo un misterio tan bien guardado como la fórmula de la Coca-Cola. El artículo décimo transitorio de la reforma judicial promete un importe equivalente a tres meses de salario integrado más veinte días de salario por cada año de servicio, pero uno sospecha que los detalles los estarán decidiendo sobre la marcha, quizás con una ruleta o un par de dados.
Ante este panorama tan lleno de certidumbre y transparencia, los juzgadores cesados mantienen su protesta para el miércoles. Porque cuando la lógica brilla por su ausencia, qué mejor que salir a la calle a recordarles que, aunque cesados, todavía tienen voz. Después de todo, el 1 de septiembre tomaron posesión 800 nuevos juzgadores federales, electos en junio, mientras los anteriores salían por la puerta de atrás de la carrera judicial. Y ahora, meses después, el proceso de indemnización se convierte en una especie de ritual iniciático donde la paciencia y la capacidad para sortener obstáculos absurdos son las verdaderas pruebas a superar.
¿No sería más sencillo hacer una transferencia electrónica? Quizás la tecnología bancaria es demasiado moderna para la administración judicial, o tal vez hay que justificar de alguna manera el edificio de la avenida Revolución. Entre el riesgo de seguridad, los costos de traslado y la logística kafkiana, uno casi espera que al final entreguen la liquidación en monedas de oro dentro de cofres con tres cerraduras diferentes.
Mientras los exjueces se preparan para su gran día del 10 de diciembre -una cita que promete desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde- no podemos evitar maravillarnos ante el espectáculo burocrático que se avecina. Cientos de profesionales del derecho formando fila con sus testigos, probablemente preguntándose en qué momento su carrera judicial se convirtió en una comedia absurda. Y eso, queridos lectores, es lo que llamamos justicia poética, o quizás simplemente poesía administrativa.
¿Conoces a alguien que debería presenciar este despliegue de eficiencia estatal? Comparte esta joya de la administración pública en tus redes sociales y ayúdanos a difundir el surrealismo institucional. Y si te ha gustado este análisis, no dejes de explorar más contenido sobre las peculiaridades del sistema judicial en nuestra plataforma.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
—
¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.