Internacional
Multitudinarias protestas en Europa exigen fin de la guerra en Gaza
Multitudes históricas en capitales europeas exigen el fin de las hostilidades y una solución diplomática inmediata para Palestina.
Una Jornada de Movilización Histórica en el Sur de Europa
Decenas de miles de ciudadanos italianos y españoles protagonizaron este sábado una jornada de movilización sin precedentes, congregándose en las calles de Roma, Barcelona y Madrid para manifestar su rechazo a la campaña militar israelí en la Franja de Gaza. Estas concentraciones masivas representan una demostración palpable de la creciente indignación de la sociedad civil europea ante un conflicto que se aproxima a su segundo año de desarrollo, con un balance humanitario cada vez más severo.
Mientras que las convocatorias en España fueron planificadas con varias semanas de antelación, las manifestaciones en Roma y Lisboa adquirieron un carácter más espontáneo, impulsadas por la reciente polémica internacional generada tras la interceptación israelí de una flotilla de ayuda humanitaria. Dicha flotilla había partido desde el puerto de Barcelona con el objetivo declarado de intentar franquear el bloqueo sobre el territorio palestino, un incidente que ha avivado las críticas hacia la política de aislamiento.
Dimensiones de la Protesta: Cifras y Contexto Político
Las estimaciones sobre la participación, como es habitual en este tipo de eventos, presentaron notables divergencias entre las fuentes oficiales y los colectivos organizadores. La policía de Roma cifró en 250.000 los asistentes a la manifestación en la capital italiana, mientras que los portavoces del movimiento social elevaron esa cifra hasta el millón de personas. Este evento marcó el segundo día consecutivo de protestas en Italia, tras una huelga general de 24 horas que el viernes congregó a más de dos millones de italianos en todo el país como gesto de apoyo a la población palestina.
En el caso de España, la movilización tuvo su epicentro en Barcelona, donde las autoridades policiales contabilizaron la asistencia de 70.000 personas, una cifra que los organizadores rebatieron, afirmando que la convocatoria reunió a 300.000 participantes. Posteriormente, miles de personas se sumaron a protestas similares en Madrid y en otras urbes españolas, así como en Lisboa, la capital portuguesa. Resulta significativo destacar que entre los 450 activistas retenidos por Israel durante el incidente de la flotilla se encontraban más de 40 ciudadanos españoles, incluida la exalcaldesa de Barcelona, lo que sin duda contribuyó a galvanizar el sentimiento de protesta.
Este ciclo de movilizaciones en el sur de Europa se produce en un contexto diplomático de gran fluidez, inmediatamente después de que el movimiento Hamás anunciara su aceptación parcial del plan presentado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para dar por finalizado el conflicto. Una guerra que ha sumido a la principal ciudad de Gaza en una situación de hambruna generalizada y que ha motivado acusaciones de genocidio por parte de organismos internacionales y defensores de los derechos humanos contra el Estado de Israel.
El Carácter y las Demandas de las Manifestaciones
La protesta en Roma, cuyo recorrido discurrió junto al emblemático Coliseo, fue coordinada por una coalición de tres organizaciones palestinas en colaboración con sindicatos locales y colectivos estudiantiles. En la Piazza San Giovanni, los manifestantes corearon y ovacionaron el nombre de Francesca Albanese, la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, de origen italiano y conocida por sus abiertas críticas a la política israelí.
Aunque los convocantes habían solicitado explícitamente que solo se portaran banderas palestinas, se pudieron observar algunas pancartas que elogiaban a los grupos político-militares Hezbollah y Hamás. Un cartel conmemoraba el “7 de octubre, Día de la Resistencia Palestina“, en referencia al ataque perpetrado por Hamás en Israel que desencadenó la actual escalada bélica. Otra gran bandera proclamaba “Muerte, muerte a las FDI“, en referencia a las Fuerzas de Defensa de Israel, un lema que, según informó la emisora estatal RAI, fue coreado por un sector de los manifestantes.
La dimensión política de la protesta se hizo evidente con la presencia del legislador de oposición Riccardo Magi, secretario del partido de centroizquierda Piu Europa. Magi, que se encontraba entre los manifestantes, criticó con dureza la postura del gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni, particularmente su negativa a reconocer un Estado palestino, una medida que ya han adoptado España, Francia, Reino Unido y otras naciones occidentales. “Meloni no puede continuar con este victimismo obsceno: estas son manifestaciones espontáneas contra la inacción y la complicidad de su gobierno. Debe reconocer esto y comenzar a trabajar diplomáticamente por la paz”, declaró Magi a los medios de comunicación italianos.
El Caso de España: Un Gobierno Alineado con la Protesta Social
En España, las últimas semanas han estado marcadas por un notable repunte en el apoyo popular a la causa palestina, en sintonía con los esfuerzos diplomáticos que su gobierno de coalición de izquierdas está intensificando contra la administración del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Este clima de protesta ya se había manifestado el mes anterior, cuando acciones contra la participación de un equipo ciclista de propiedad israelí llegaron a interrumpir en varias ocasiones el desarrollo de la Vuelta a España. De manera coherente con esta línea, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha calificado la destrucción en Gaza de “genocidio” y ha abogado por vetar la presencia de equipos israelíes en competiciones deportivas internacionales.
En Barcelona, el amplio Paseo de Gracia, principal bulevar del centro de la ciudad, se vio colapsado por una marea humana compuesta por familias y personas de todas las edades. Los manifestantes portaban banderas palestinas y camisetas de apoyo, mientras que sus carteles exhibían consignas tan elocuentes como “Gaza me duele“, “Paren el genocidio” y “No toquen a la flotilla“.
Aunque es improbable que estas protestas tengan un impacto directo e inmediato en la política del gobierno israelí, los participantes albergan la esperanza de que sirvan para inspirar otras movilizaciones a nivel global y, sobre todo, para presionar a los líderes europeos a adoptar una postura más firme y condicionante hacia Israel. El sentimiento que impulsa a los manifestantes fue resumido por María Jesús Parra, una mujer de 63 años que viajó una hora desde su ciudad hasta Barcelona para participar en la marcha ondeando una bandera palestina. Su motivación es clara: desea que la Unión Europea actúe con determinación contra lo que describe como los horrores que presencia a diario en los informativos. “¿Cómo es posible que estemos presenciando un genocidio en vivo después de lo que nosotros (como Europa) experimentamos en la década de 1940?”, se preguntó Parra con incredulidad. “Ahora nadie puede decir que no sabía lo que estaba pasando”.
Esta oleada de protestas refleja un cambio significativo en la opinión pública europea, que observa con creciente alarma la evolución del conflicto y demanda a sus representantes políticos una respuesta acorde a la gravedad de la crisis humanitaria. La movilización ciudadana, articulada a través de una sociedad civil organizada y crítica, se consolida como un actor relevante en el complejo tablero de las relaciones internacionales, reclamando una solución diplomática y una aplicación rigurosa del derecho internacional humanitario.
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Internacional
La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania
La UE destina 60.000 millones de euros a defensa ucraniana, condicionando el apoyo a reformas democráticas y lucha anticorrupción.
La UE prioriza el gasto militar en su paquete de ayuda a Ucrania
Bruselas ha desvelado los detalles de un plan financiero masivo para sostener a Ucrania durante los próximos años. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó este miércoles que la mayor parte de un nuevo programa de préstamos por valor de 90.000 millones de euros se destinará directamente a necesidades militares y defensivas.
El desglose es claro: 60.000 millones de euros (unos 70.000 millones de dólares) irán a apoyo militar, mientras que los 30.000 millones restantes se dedicarán a ayuda presupuestaria para estabilizar la economía ucraniana. Esto no es casualidad.
“Todos queremos la paz para Ucrania, y para eso Ucrania debe estar en una posición de fuerza”, declaró Von der Leyen al explicar la lógica detrás del gasto.
La estrategia europea se basa en una premisa simple pero costosa: la paz negociada solo llega desde una posición de fortaleza. Y construir esa fortaleza requiere armamento, equipamiento y una base industrial defensiva integrada con Europa.
Un paquete condicionado por reformas y contexto financiero
Pero el dinero no llega sin condiciones. Von der Leyen fue tajante:
“Estas condiciones no son negociables para ningún apoyo financiero”.
Ucrania debe emprender reformas democráticas profundas, con especial énfasis en el estado de derecho y la lucha contra la corrupción. Este punto es especialmente delicado dado el historial del país y las recientes tensiones internas, incluida la dimisión del jefe de gabinete presidencial Andrii Yermak tras una investigación anticorrupción.
El contexto financiero es apremiante. El Fondo Monetario Internacional estima que Ucrania necesitará unos 137.000 millones de euros entre 2026 y 2027. El paquete europeo cubre gran parte, pero no todo. La UE espera que otros aliados como Reino Unido, Canadá, Japón y Noruega ayuden a cerrar esa brecha, mientras el FMI prepara su propio préstamo multimillonario para el próximo mes.
El calendario es ajustado. La Comisión quiere que los fondos empiecen a fluir en abril, pero antes necesita el visto bueno de los países miembros y del Parlamento Europeo. Una vez aprobado, el dinero militar se usará principalmente para comprar equipos dentro del área económica europea (UE y países como Noruega), aunque se dejará una puerta abierta a adquisiciones fuera si resultan más efectivas.
Hay otro mecanismo interesante: en algunos casos, parte del dinero podría canalizarse a través de un esquema de la OTAN para que aliados europeos y Canadá compren armamento estadounidense y lo donen directamente a Kiev. Es un guiño a la interoperabilidad transatlántica.
La conclusión es clara: Europa está haciendo una apuesta estratégica a largo plazo. No se trata solo de mantener a Ucrania a flote económicamente, sino de fortalecer su capacidad defensiva mientras la ancla institucionalmente al bloque mediante reformas y una integración más profunda en su base industrial militar.
El mensaje subyacente para Moscú es tan económico como político: la UE está dispuesta a sostener este esfuerzo durante años, vinculando la reconstrucción futura al pago de reparaciones por parte de Rusia una vez finalice el conflicto.
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Internacional
Trump ordena a somalíes con TPS abandonar EE.UU. en marzo
La administración Trump cancela la protección a cientos de somalíes, en una medida que intensifica su agenda de deportación y genera protestas.
¡Temporal significa temporal! (Excepto cuando no)
Ah, la poesía burocrática. “La temporalidad significa temporalidad”, declaró con la solemnidad de un oráculo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Qué frase tan profunda, tan filosófica. Casi tan profunda como el compromiso de esta administración con la coherencia. Porque, claro, cuando se trata de poner “a los estadounidenses primero”, ¿qué mejor manera que darle un ultimátum a 705 personas en un país de 330 millones? Una verdadera operación de seguridad nacional.
El gobierno del presidente Donald Trump anunció que pondrá fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para inmigrantes de Somalia. Sí, otra joya más en la corona de su agenda de deportación masiva. Porque nada dice “América First” como desestabilizar las vidas de cientos de personas que son, atención al dato, un “pequeño subconjunto” entre casi 1.3 millones de inmigrantes con TPS. Prioridades, ¿verdad?
Los somalíes afectados deben abandonar Estados Unidos antes del 17 de marzo, cuando expiren las protecciones existentes, extendidas por última vez por el expresidente Joe Biden.
Marzo. Una fecha límite perfecta. No muy lejana para causar pánico inmediato, pero lo suficientemente próxima para que planificar tu vida o tu huida sea un deporte extremo. Y todo esto ocurre mientras Minneapolis —hogar de una gran comunidad somalí— hierve por el asesinato de una manifestante a manos de un agente del ICE. Pura casualidad, sin duda.
La “mejoría” somalí y otras ficciones legales
El Departamento de Seguridad Nacional justifica la medida con un argumento que haría sonrojar a un novelista barato: las circunstancias en Somalia “han mejorado hasta el punto” de que ya no cumple los requisitos para el TPS. Me pregunto qué métricas usan para medir esa “mejoría”. ¿Menos balas por metro cuadrado? ¿Sequías ligeramente más cortas? Porque el pequeño detalle es que Somalia sigue siendo una de las naciones más pobres del mundo, asediada por décadas de conflicto crónico y desastres naturales.
Pero no me crean a mí. Crean al propio informe del Congreso de 2025, que señala que los somalíes habían recibido más de dos docenas de extensiones debido a la perpetua “inseguridad y el conflicto armado en curso que presentan serias amenazas para la seguridad”. ¿Serias amenazas? Bah, minucias. Probablemente solo sean exageraciones de quienes no entienden que “temporal” es un concepto flexible… hasta que a alguien se le antoja que ya no lo es.
Y aquí entra el toque personal del expresidente. Trump ha dirigido una retórica particularmente creativa contra los inmigrantes somalíes. Los ha acusado de defraudar programas federales y, en diciembre, soltó esta perla:
Dijo que no quería somalíes en Estados Unidos, afirmando que “vienen del infierno” y “no contribuyen en nada”.
Vienen del infierno. Una descripción geopolítica impecable. Sin distinciones entre ciudadanos y no ciudadanos, porque ¿para qué complicarse con detalles legales cuando tienes un buen eslogan?
La obsesión personal convertida en política pública
El capricho no termina ahí. Trump ha tenido palabras especialmente cariñosas para la representante Ilhan Omar, demócrata de Minnesota que emigró de Somalia siendo niña y es, oh sorpresa, ciudadana estadounidense. El mandatario ha sugerido repetidamente su deportación (genial idea, deportar a una congresista electa) y en un arrebato otoñal la llamó “basura”. Clase y elegancia desde la Oficina Oval.
Omar, quien ha criticado abiertamente el despliegue del ICE en Minneapolis, ha calificado esta fijación como “espeluznante e malsana”. Y uno piensa: ¿será que toda esta movida contra el TPS somalí es política pública meticulosa o simplemente el rencor personal escalado a nivel federal? Nunca lo sabremos… aunque las pistas apuntan fuerte a lo segundo.
El Congreso estableció el programa TPS en 1990 para ayudar a personas huyendo de condiciones inestables y amenazantes. Somalia recibió la designación en 1991 bajo George H.W. Bush debido a una guerra civil. Se ha extendido durante décadas porque —sorpresa— las condiciones inestables y amenazantes persistían. Hasta ahora, aparentemente.
Así que ahí están: cientos de personas atrapadas entre la retórica incendiaria de un expresidente obsesionado, una secretaria que repite eslóganes como mantras y un país de origen al que, según los papeles oficiales, ya no le pasa nada suficientemente malo como para merecer compasión.
Todo muy temporal. Todo muy absurdo.
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Internacional
Protestas y demanda judicial contra redadas de ICE en Minnesota
Estudiantes y activistas enfrentan redadas migratorias en Minneapolis, mientras autoridades estatales presentan demandas para detener las operaciones federales.
Tensión en Minneapolis por despliegue masivo de agentes migratorios
Las calles de Minneapolis se llenaron de tensión y gas lacrimógeno este martes. Agentes federales lanzaron gases y rociaron irritante contra activistas que protestaban cerca del lugar donde Renee Good fue fatalmente baleada la semana pasada por un agente de inmigración. Escenas caóticas se vivieron mientras un hombre se frotaba los ojos con nieve, gritando pidiendo ayuda, y agentes en un Jeep sin identificación rociaban el irritante naranja antes de alejarse.
“¿Quién no tiene silbato?”, gritó un hombre con una bolsa de ellos.
La protesta no fue aislada. En Brooklyn Park, estudiantes abandonaron sus aulas en solidaridad con el movimiento contra las operaciones migratorias, siguiendo el ejemplo de alumnos en otras partes del país. Este despliegue ocurre mientras Minnesota se convierte en el epicentro de lo que ICE describe como su mayor operación hasta la fecha, con más de 2,000 agentes enviados al estado.
La batalla legal se intensifica
Minnesota no se queda de brazos cruzados. El estado, junto con las ciudades de Minneapolis y St. Paul, presentaron una demanda contra el gobierno federal el lunes, buscando detener o limitar lo que califican como una “invasión federal” a las Ciudades Gemelas.
“Esto es, en esencia, una invasión federal de las Ciudades Gemelas en Minnesota, y debe detenerse”, afirmó el fiscal general del estado, Keith Ellison.
La demanda argumenta que el Departamento de Seguridad Nacional está violando protecciones constitucionales al enfocarse específicamente en un estado progresista que favorece a los demócratres. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, fue contundente al describir el impacto:
“Lo que estamos viendo son miles —en plural— miles de agentes federales entrando en nuestra ciudad. Y, sí, están teniendo un impacto tremendo en la vida cotidiana”.
Mientras tanto, Brita Anderson, quien vive cerca y acudió a apoyar a amigos del vecindario, expresó su indignación al ver a agentes con equipo táctico completo:
“Sentí que la única razón por la que vendrían aquí es para acosar a la gente”, señaló Anderson.
Respuestas políticas y movilización nacional
La muerte de Renee Good —una madre de tres hijos de 37 años— ha desatado decenas de protestas y vigilias por todo Estados Unidos. Su caso simboliza la creciente tensión entre comunidades locales y las políticas migratorias federales.
El Departamento de Seguridad Nacional reporta más de 2,000 arrestos en Minnesota desde principios de diciembre y promete no retroceder. Tricia McLaughlin, portavoz del departamento, respondió a la demanda acusando a las autoridades estatales:
“El trabajo del presidente Trump es proteger al pueblo estadounidense y hacer cumplir la ley, sin importar quién sea su alcalde, gobernador o fiscal general del estado”.
Pero las críticas continúan. El gobierno federal defiende al agente que disparó contra Good argumentando defensa propia —una versión cuestionada por Frey, el gobernador Tim Walz y otros basándose en videos de la confrontación.
La reacción política se extiende más allá de Minnesota. En Massachusetts, dos legisladores demócratas anunciaron un proyecto de ley para facilitar demandas contra agentes federales acusados de violar derechos civiles —aunque tiene pocas probabilidades en un Congreso controlado por republicanos. En Wisconsin, la vicegobernadora Sara Rodríguez propuso prohibir operativos migratorios cerca de escuelas, hospitales e iglesias.
Lo que viene: Un tribunal federal deberá decidir si suspende las operaciones mientras continúan las protestas. La comunidad observa si la presión legal y social puede cambiar el curso de lo que muchos residentes ven como una presencia militarizada desproporcionada en sus barrios.
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