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México realiza masivo simulacro en aniversario de terremotos

La capital mexicana se paralizó puntualmente a mediodía en un ejercicio de prevención que mezcla memoria, protocolo y un toque de burocracia espectacular.

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Porque nada une más que el miedo bien organizado

Ah, el 19 de septiembre. Una fecha que en cualquier otro país sería un día normal, pero que en la Ciudad de México se convierte en un ritual colectivo de memoria, miedo y, por supuesto, simulacros espectacularmente coreografiados. Este 2025 se cumplen cuatro décadas de ese terremoto de 1985 que nos partió la ciudad en dos, y ocho años del susto de 2017 que nos recordó que el suelo aquí es tan estable como las promesas de un político en campaña.

Y para celebrar… bueno, para conmemorar… en realidad, para no olvidar que en cualquier momento el piso puede decidir bailar sin avisar, se llevó a cabo el segundo Simulacro Nacional. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció con orgullo la participación de 8.1 millones de personas. ¿Cómo contaron a tantas? Seguro con la misma precisión con la que se miden los tiempos de respuesta de las autoridades. El saldo: una persona lesionada y tres con crisis de pánico. Porque, claro, ¿qué sería de un ejercicio de prevención sin un poco de drama real?

El espectáculo burocrático de la prevención

Suena la alerta sísmica. No, no es un temblor de verdad, es solo el recordatorio anual de que podría serlo. Y oh sorpresa, el 99.06% de los altavoces del C5 funcionaron. ¿Qué pasó con el 0.94% restante? Probablemente estaban ocupados emitiendo el último corrido tumbado o simplemente decidieron tomarse el día libre. En la ciudad hay 13,992 postes con 27,887 altavoces, porque si algo sabemos hacer es instalar altavoces. ¿Servirán de algo cuando la tierra tiemble de verdad? Eso ya es harina de otro costal.

Mientras tanto, en el Senado de la República, alrededor de 1,200 personas entre legisladores, asesores y personal de mantenimiento (los verdaderos héroes que mantienen el lugar limpio) participaron en el mega simulacro. Salieron de manera ordenada, aunque con “algunos rostros de tristeza”. ¿Tristeza por los fallecidos o por tener que interrumpir su siesta matutina? El mundo nunca lo sabrá.

Y no podía faltar el Metro. Adrián Rubalcava, su director, supervisó personalmente el protocolo de actuación. Instalaron un puesto de mando desde donde monitoreaban todo a través de cámaras de videovigilancia. Porque si algo necesitamos durante un sismo es más cámaras grabando el caos en lugar de, no sé, tal vez más salidas de emergencia funcionales.

Los actos secundarios del circo preventivo

La presidenta Claudia Sheinbaum no se quiso perder el espectáculo. Participó desde Palacio Nacional, saliendo al Patio Central junto con decenas de funcionarios. Porque si hay que simular, que sea con estilo y con foto para las redes sociales.

En el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, los viajeros desprevenidos que solo querían tomar su vuelo se encontraron con que tenían que participar en el simulacro. Brigadistas instruyeron a la gente hacia los puntos de reunión, porque nada dice “bienvenido a México” como un desalojo preventivo masivo al llegar.

Y como todo buen espectáculo necesita su momento dramático, cinco helicópteros del agrupamiento Cóndores sobrevolaron la ciudad tras el simulacro. Porque si algo ayuda a evaluar los daños de un terremoto simulado es ver todo desde 300 metros de altura.

Mientras tanto, en el Metrobús, el personal de seguridad instruyó a los pasajeros sobre el “repliegue a paredes”. ¿Repliegue? Suena a maniobra militar, no a protocolo de transporte público. Pero hey, si funciona…

La memoria que duele más que el simulacro

Entre tanto protocolo y espectáculo preventivo, no podemos olvidar por qué hacemos esto. Familiares de las víctimas del Colegio Rebsamen, donde fallecieron 19 niños en 2017, organizaron una misa en el memorial de la Alameda Sur. Oscar Vargas, padre de uno de los pequeños, recordó que aún faltan sentencias para los responsables. Porque mientras nosotros jugamos a simular, hay quienes viven la tragedia real todos los días.

En Tlatelolco también se realizó una Misa Solemne en el memorial del Edificio Nuevo León, honrando a las víctimas de hace 40 años. Porque la memoria duele, pero el olvido sería traicionar a quienes se fueron.

Así es México: un país que convierte la tragedia en ritual, el miedo en protocolo y la memoria en espectáculo. ¿Servirán de algo todos estos simulacros cuando llegue el próximo gran sismo? Ojalá que nunca tengamos que averiguarlo.

¿Te gustó este recorrido sarcástico por nuestra peculiar relación con los desastres naturales? Comparte este artículo en tus redes sociales y únete a la conversación sobre cómo enfrentamos (o simulamos enfrentar) nuestras vulnerabilidades. Y si quieres más análisis con un toque de humor ácido sobre la realidad mexicana, explora nuestro contenido relacionado.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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