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Tragedia de Iztapalapa suma una víctima más sin identificar

El saldo mortal de la tragedia en Iztapalapa aumenta mientras las autoridades buscan a los familiares de una víctima sin identificar.

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El macabro conteo oficial aumenta

Parece que la Secretaría de Salud de la Ciudad de México tiene un contador macabro que no deja de sumar. Con la solemnidad que caracteriza a un comunicado oficial, la dependencia confirmó, con toda la flema burocrática del mundo, que el número de fallecidos por la explosión de la pipa de gas en el Puente de la Concordia ha alcanzado la bonita y redonda cifra de quince personas. Porque, ¿qué sería de una tragedia sin un buen redondeo numérico?

El pasado 10 de agosto no fue un día cualquiera en Iztapalapa. Una pipa de gas decidió que las normas de seguridad eran meras sugerencias y protagonizó una explosión que, por desgracia, ha seguido cobrando vidas semanas después. Porque la tragedia, como el buen vino, se deja reposar y sigue dando de qué hablar.

Una víctima en el más absoluto anonimato

La última persona en sumarse a esta triste lista no tuvo siquiera el consuelo de ser llorada por los suyos. La dependencia explicó, en una de esas tarjetas informativas que tanto nos emocionan, que esta víctima mortal se encontraba internada en el hospital “Dr. Victorio de la Fuente Narváez”, conocido entre los cuates como Magdalena de las Salinas. Su estado: calidad de desconocida. Un término tan frío y administrativo que casi duele más que la noticia misma.

Hasta el momento, las autoridades no han logrado establecer contacto con algún familiar. ¿Será que no hay familiares? ¿O que el sistema es tan eficiente que ni siquiera puede encontrar a quienes deberían ser notificados? Es un misterio digno de una novela de detectives, pero con un final mucho más triste.

Uno se pregunta cómo es posible que en la era de la hiperconectividad, con satélites espiando desde el espacio y redes sociales que saben más de nosotros que nuestras propias madres, una persona pueda permanecer sin identificar en una ciudad de más de 20 millones de habitantes. Es casi un acto de magia, pero de la triste.

Solidaridad de papel y compromiso de oficina

En un alarde de originalidad, la Secretaría expresó su solidaridad con todas las víctimas del accidente. Porque nada dice “lo siento mucho” como un comunicado de prensa bien maquetado. Destacaron que continuarán trabajando “con sensibilidad y compromiso” para brindar atención médica a los afectados. Palabras bonitas que, sin duda, reconfortan mucho a los que ya están bajo tierra.

Uno no puede evitar preguntarse si esa sensibilidad incluye mejorar los protocolos de seguridad para que una pipa de gas no se convierta en una bomba de relojería ambulante por las calles de una de las ciudades más pobladas del mundo. O si el compromiso se limita a contar cuerpos y emitir partes de prensa.

La explosión de gas LP no fue un acto de Dios ni un capricho del destino. Fue el resultado de una cadena de negligencias, de permisos que se otorgan con alegría, de controles que brillan por su ausencia y de una cultura de la prevención que, al parecer, sigue siendo una asignatura pendiente. Pero hey, al menos la solidaridad institucional está en su punto máximo.

Mientras tanto, las familias de las víctimas, las que han podido ser identificadas, claro, intentan recomponer sus vidas. Los heridos que sobrevivieron luchan por recuperarse, física y emocionalmente, en un sistema de salud que hace malabares para atender a todos. Y la ciudad sigue su ritmo implacable, como si nada hubiera pasado, hasta que la próxima tragedia nos recuerde que la improvisación y la falta de previsión tienen un precio, y lo pagamos entre todos.

Es el ciclo de la noticia: explosión, conmoción, promesas de que no volverá a pasar, y… silencio. Hasta la próxima. Porque en esta ciudad, la memoria es tan corta como la duración de un trending topic.

¿Qué se necesita para que la seguridad vial y el transporte de materiales peligrosos se tomen en serio? ¿Acaso más víctimas sin identificar? ¿Más familias destrozadas? Las preguntas retóricas se las lleva el viento, pero los cuerpos se quedan en la morgue.

Este incidente no es un hecho aislado; es un síntoma de un problema estructural de seguridad industrial y gestión de riesgos que requiere una revisión urgente y profunda, no solo discursos de ocasión.

La explosión de una pipa de gas LP es uno de los incidentes más devastadores que pueden ocurrir en un entorno urbano, liberando una onda expansiva y calor intenso capaz de causar daños catastróficos en un radio amplio.

La lección, por si alguien la quiere apuntar, es clara: la prevención y la regulación estricta no son gastos, son inversiones en vidas humanas. Algo que, al parecer, tenemos que aprender una y otra vez, sobre los cadáveres de personas que solo querían vivir su día a día.

Comparte esta información para mantener viva la conversación sobre la seguridad en nuestras ciudades y explora más contenido relacionado con la accountability y la prevención de tragedias evitables. La indiferencia es el mejor aliado de la negligencia.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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