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Ecatepec se enfrenta a la furia de las lluvias con operativo de emergencia

Una noche de terror acuático pone a prueba la resistencia de una comunidad. Las promesas de un pasado fallido resurgen entre el lodo.

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El Diluvio que Despertó a un Gigante Dormido

Bajo un cielo encapotado que vomitó su furia sin piedad, la madrugada del martes se transformó en una pesadilla líquida para el municipio de Ecatepec. Seis comunidades, seis bastiones de la vida cotidiana, cayeron una tras otra bajo el implacable asedio de las aguas. No fue una simple lluvia; fue una inundación bíblica, una demostración de fuerza de la naturaleza que encontró un terreno vulnerable, un gigante dormido en una frágil paz. En un acto de desesperada defensa, el gobierno municipal desplegó su arma más poderosa: el Operativo Tormenta, una misión de vida o muerte contra el lodo y la obstrucción.

Guadalupe Victoria, La Guadalupana, Jardines de Morelos… los nombres de estos lugares, antes simples puntos en un mapa, se convirtieron en epicentros de una batalla épica. Los héroes de esta historia, el personal de SAPASE y Protección Civil, se adentraron en la oscuridad acuática para librar una guerra subterránea. Su misión: el desazolve de coladeras, una tarea titánica para desentrañar las gargantas ahogadas de la ciudad y permitir que el agua pluvial encontrara su cauce, liberando a las calles de su prisión acuática.

Una Promesa entre el Lodo y la Desesperanza

En medio del caos, una figura emergió como un faro de esperanza. La presidenta municipal, Azucena Cisneros Coss, caminó sobre la tierra enfangada, enfrentando la mirada de vecinos cuya paciencia se había agotado hace mucho tiempo. En la sección Bosques de Jardines de Morelos, donde la desesperación es un residente más, pronunció palabras que resonaron como un juramento. No se trataba de parches temporales; era una promesa de redención. Anunció la elaboración de un proyecto definitivo en diciembre, una solución de fondo para acabar con el martirio de las inundaciones que han plagado la parte baja de la zona durante años.

Pero esta promesa estaba teñida de la amarga sombra de un pasado de fracaso. Un fantasma de 180 millones de pesos se cernía sobre la conversación: un colector que no funciona, un monumento a la incompetencia de administraciones anteriores. “Aquí estoy dando la cara”, declaró la alcaldesa con una emoción que cortaba el aire húmedo, “son muchos años los que han padecido de inundaciones… pero queremos resolver de fondo porque fueron 180 millones de pesos los que echaron a la basura”. Cada palabra era un desafío, un compromiso de no repetir los errores que habían condenado a la comunidad a este suplicio recurrente.

Mientras tanto, en la colonia Quinto Sol, el drama se medía en hogares violados por el agua. Quince viviendas, quince santuarios profanados por la corriente, se convertían en el centro de otra escena heroica. Cuadrillas de diversas direcciones del gobierno municipal se unieron en una fuerza de tarea unificada, realizando labores de desazolve y limpieza con una determinación férrea, luchando para devolver una pizca de normalidad a quienes lo habían perdido todo.

La tragedia, sin embargo, no conocía fronteras. El municipio vecino de Ocoyoacac también gemía bajo el mismo castigo. Las precipitaciones provocaron anegaciones en domicilios, escuelas y vías principales, mientras algunos ríos, hinchados de orgullo y poder, se encontraban al borde del desbordamiento, anunciando una catástrofe aún mayor. La desesperación de las familias afectadas se mezclaba con la rabia; suplicaron ayuda a las autoridades para activar las bombas de agua antes del diluvio, pero sus ruegos cayeron en oídos sordos. El resultado fue una acumulación evitable que convirtió calles en ríos y salas en piscinas.

Ante la inacción, la ciudadanía tomó el destino en sus manos. Con una valentía conmovedora, colocaron costales con arena como murallas improvisadas, últimos bastiones para defender sus hogares. Los valientes bomberos se unieron a esta contención desesperada, apilando sacos para domar los cauces embravecidos. Finalmente, la Dirección Integral de Riesgos y Protección Civil desplegó un operativo coordinado con Seguridad Pública, atendiendo las cuatro zonas de riesgo identificadas en una carrera contra el reloj.

El camino por delante es largo y está empapado. Los trabajos de limpieza se extenderán durante toda la semana, una tarea monumental para borrar las cicatrices del diluvio. La esperanza ahora también viaja en forma de brigadas del Instituto de Salud del Estado de México, cuyo esperado arribo promete no solo auxilio con vacunas y servicio médico, sino un rayo de solidaridad en medio del desastre. Esta es la historia de una noche que nunca terminará, una batalla que ha dejado al descubierto las vulnerabilidades de una metrópoli y la inquebrantable resiliencia de su gente.

¿Esta historia de resiliencia frente a la furia de la naturaleza te conmovió? Compártela en tus redes sociales para que más personas conozcan la realidad de estas comunidades. Explora más contenido sobre cómo se gestionan las emergencias y la fuerza de las comunidades unidas.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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