La desconexión oficial entre cifras y promesas
Claudia Sheinbaum presentó este viernes la actualización de personas desaparecidas en México. Horas después, en la misma mañana, garantizó que las y los turistas “pueden venir de manera segura”. El contraste cronológico es tan perfecto que duele.
La presidenta habló de “propaganda en contra de México” mientras exhibía indicadores turísticos. Según sus números, las llegadas internacionales subieron un 10% en enero comparado con el mismo mes del año pasado. De 3.95 a 4.29 millones de visitantes.
“Tenemos una serie de acciones especiales de protección al turista y en general en nuestro país”, declaró desde Palacio Nacional.
Las mencionó específicamente en el marco de la Copa FIFA 2026. Conveniente timing para mezclar seguridad nacional con megaeventos deportivos. La derrama económica, según ella, creció un 3.9% en ese mismo periodo.
Aquí está el problema: nadie discute las cifras económicas. El debate es cómo se reconcilian con las otras cifras, las que presentó primero. Las que no son de turismo.
Sheinbaum actúa como si existieran dos Méxicos paralelos. Uno para las estadísticas internacionales y otro para la cruda realidad doméstica. La pregunta que evita responder es simple: ¿qué “acciones especiales” protegen a los turistas que no protegen a los mexicanos?
La memoria periodística es larga. Recordamos cada vez que un gobierno ha usado eventos globales para pintar sobre grietas profundas. El mensaje hoy fue claro: vengan, gasten, no miren hacia los lados.
Mientras tanto, las familias de desaparecidos siguen contando los días. Y las cifras, esas sí, no muestran el optimismo turístico.




