El festín se acaba
Laura Itzel Castillo, presidenta del Senado, anunció que la reforma al artículo 127 constitucional ya pasó la cámara alta. Su objetivo es claro: cortar las llamadas “pensiones doradas” que drenan al erario.
“Es que los altos exfuncionarios no puedan percibir más de 70 mil pesos mensuales”, declaró Castillo en redes sociales. Eso es la mitad de lo que gana la propia presidenta Claudia Sheinbaum.
La justificación oficial suena bien. Hablan de justicia social y evitar privilegios. Pero aquí viene lo interesante: según el texto, no afectará a la clase trabajadora común. Solo a los de arriba.
¿A quiénes realmente les toca?
La lista es jugosa. Afectará a ex personal de confianza de organismos descentralizados, empresas públicas, bancos estatales y fideicomisos. Nombres conocidos: Banxico, Bancomext, Pemex, CFE y Luz y Fuerza del Centro.
Estamos hablando de jubilados que cobran más que el titular del Ejecutivo. El mensaje político es obvio: “nosotros sí recortamos nuestros privilegios”. La reforma ahora va a Diputados.
Castillo cerró con una frase para el álbum: “Este seguirá siendo nuestro compromiso para fortalecer la justicia social en este país”. Veremos si esta vez las palabras se convierten en hechos duraderos, o solo en otro titular pasajero.




