La cifra que sí importa: 60 toneladas
El Gabinete de Seguridad anunció este lunes el aseguramiento de aproximadamente dos toneladas de cocaína en aguas frente a Acapulco. La operación, ejecutada con aeronaves y patrullas, interceptó un barco a motor antes de que tocara costa.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad federal, fue directo al dar el contexto: con este golpe, la administración actual suma más de 60 toneladas del alcaloide incautadas en mares mexicanos. “Estas acciones representan un golpe millonario a la delincuencia”, publicó.
“Estas acciones representan un golpe millonario a la delincuencia y protegen la seguridad de las familias mexicanas”
Cuatro golpes en semanas: ¿estrategia o casualidad?
Este es el cuarto decomiso relevante en pocas semanas. A mediados de febrero fueron 188 bultos frente a Isla Clarión. Luego, media tonelada en Oaxaca y cuatro más en Colima. El ritmo es llamativo.
La reacción internacional no se hizo esperar. El embajador estadounidense, Ronald Johnson, celebró la operación y apuntó directamente al factor político.
“Demuestran lo que podemos lograr cuando trabajamos juntos… Bajo el liderazgo de Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, estamos desmantelando redes”
Las autoridades insisten en que esto es parte de un esfuerzo continuo. Vigilancia marítima, coordinación institucional. El discurso es conocido. La pregunta que flota, como esos paquetes en el mar, es otra: ¿quién está financiando los barcos para mover 60 toneladas?




