El telón se abre: México entrega capos bajo presión
La escena es clara. El gobierno mexicano, con el foco de Washington encima, aceptó subir el ritmo. La entrega acelerada de líderes criminales a Estados Unidos ya no es una posibilidad, es un hecho consumado tras la reunión del Grupo de Implementación de Seguridad.
El SIG subrayó como prioridad poner fin a la crisis del fentanilo mediante la aceleración de extradiciones y traslados de objetivos de alto valor.
Ahí está el guión. La administración Trump presionó y México movió ficha. No es solo sobre capturas, es una jugada estratégica para desmantelar las redes que financian todo este desastre.
Pero el acuerdo tiene más actos. También incluye frenar el tráfico de armas hacia el sur y combatir el uso ilícito de drones. Un guiño importante ante los grandes eventos deportivos que se avecinan.
La pregunta que queda flotando en el aire del café es simple: ¿esto es cooperación genuina o una rendición táctica ante la presión norteamericana? Las extradiciones aceleradas son un triunfo para Washington, pero ¿a qué costo para la soberanía y la estrategia de seguridad nacional? El siguiente acto lo dirá.




