Una cárcel clave cambia de manos en el norte de Siria
Las fuerzas del gobierno sirio tomaron este viernes el control de la prisión de al-Aqtan en Raqqa. El lugar alberga a miembros del grupo extremista Estado Islámico. El cambio se produjo después de que cientos de combatientes kurdos abandonaran la zona como parte de un acuerdo.
“La autoridad penitenciaria gubernamental está ahora a cargo… y se están revisando los expedientes de los detenidos,” explicó el Ministerio del Interior en un comunicado.
No es la primera, y viene con antecedentes
Esta es la segunda cárcel que pasa a manos de Damasco esta semana. El lunes, las tropas entraron en la prisión de Shaddadeh, cerca de Irak. Allí, el caos permitió que 120 miembros de EI lograran escapar, aunque la mayoría fueron recapturados según medios estatales.
El avance ocurre justo después de que Estados Unidos anunciara que comenzó a trasladar a algunos de los 9.000 milicianos radicales detenidos en centros controlados por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por kurdos.
Estas fuerzas fueron claves en la lucha contra EI durante la última década. En 2019 capturaron el último bastión territorial del grupo. De aquellos combates quedaron miles de extremistas detenidos, junto a decenas de miles de mujeres y niños vinculados a ellos.
¿Cómo se llegó a este acuerdo?
La captura de al-Aqtan se dio después de que tropas del gobierno rodearan el lugar esta semana. Forma parte de una ofensiva más amplia contra las FDS que lleva dos semanas.
El gobernador de Raqqa, Abdul-Rahman Salama, dijo que en la cárcel hay hasta 2.000 detenidos, aunque no está claro cuántos están ligados al grupo extremista.
Tras días de negociaciones, se abrió un corredor para que unos 800 combatientes de las FDS se dirigieran hacia Kobani, una zona que aún controlan. Las FDS confirmaron el traslado “a lugares seguros” con apoyo de la coalición liderada por Washington.
Un alto el fuego frágil y una integración forzada
La ofensiva gubernamental en el noreste, iniciada en enero, provocó el desplazamiento de miles de personas, mayormente kurdos, hacia Hassakeh. Tras varios intentos fallidos, se declaró un alto el fuego temporal esta semana.
El pacto final, alcanzado entre autoridades interinas y el comandante kurdo Mazloum Abdi, establece algo significativo: las fuerzas kurdas deberían integrarse en los ministerios sirios de Defensa e Interior. Un movimiento que busca desarmar una autonomía largamente disputada.




