Pitones en el carnaval: rescate y tratamiento urgente
La Profepa acaba de intervenir en un caso que mezcla descuido, ilegalidad y sufrimiento animal. En un carnaval de Tepoztlán, Morelos, encontraron cuatro serpientes pitón de diferentes especies siendo exhibidas al público. El problema grave: no tenían ningún permiso para estar ahí.
Lo primero que hicieron las autoridades fue llevárselas. No era solo un trámite burocrático. Al revisarlas, el panorama era desolador.
Los veterinarios detectaron un cuadro de neumonía, estomatitis, problemas para mudar la piel y abrasiones en el vientre.
Imagina a estos animales, ya de por sí sensibles, pasando por eso. La reacción fue inmediata: terapia de emergencia, hidratación, todo lo necesario para estabilizarlas. La prioridad era clara: salvarles la vida.
¿Y la supuesta documentación? Según la Profepa, los responsables mostraron papeles que podrían acreditar su origen legal. Pero aquí viene lo importante: da igual. La ley es muy clara en este punto.
Exhibir fauna silvestre –ya sea mexicana o exótica– requiere autorizaciones específicas y un plan de manejo aprobado por la Semarnat. No es opcional. Es para garantizar condiciones dignas y evitar precisamente esto: que los animales terminen enfermos y lastimados.
Este operativo no fue en solitario. Se realizó en apoyo a la Fiscalía General de la República (FGR), lo que sugiere que podría haber consecuencias legales más allá de lo administrativo. La colaboración entre instituciones continúa.
El mensaje final de la autoridad ambiental es contundente y va dirigido a todos:
“La posesión y exhibición de fauna silvestre debe realizarse bajo estrictos criterios de bienestar animal y conforme a la legislación vigente”.
Mientras tanto, el trabajo sigue. El foco ahora está en la recuperación de esas cuatro pitones. Su estado se monitorea día a día. Una historia con final incierto que empezó en las luces de un carnaval.




