Tras una breve pausa médica, el expresidente retorna a su celda para cumplir una larga condena por intentar subvertir la democracia.
El exmandatario abandona la sede policial para un procedimiento médico autorizado por la justicia, bajo un estricto operativo de custodia.
El exmandatario enfrenta su sentencia en una celda de la policía federal, mientras el país vive una jornada histórica de tensiones y reacciones encontradas.
El máximo tribunal brasileño hace pública la sentencia que podría marcar un punto de inflexión histórico para la democracia del país.
La tensión diplomática se intensifica tras el fallo judicial histórico y la advertencia de sanciones adicionales desde Washington.
Revelan movimientos financieros sospechosos por millones y una posible fuga durante su arresto domiciliario.