El país se debate entre protestas callejeras y un gobierno en funciones, mientras el mundo observa el desarrollo de una crisis sin precedentes.
La región responde con voces divididas y profunda preocupación ante una acción militar que redefine las reglas del juego y sacude los cimientos de la soberanía.
La acción militar unilateral desencadena una crisis regional y una firme condena diplomática por violar los principios fundamentales de la convivencia global.