Un entendimiento histórico evita una escalada y sienta las bases para una cumbre crucial entre los líderes. Un respiro para la economía global.
El mandatario brasileño defiende los recursos naturales ante el interés de EE.UU., marcando un claro límite diplomático.
Un pacto temporal entre las dos potencias económicas redefine las reglas del juego en el mercado de materiales críticos para la industria tecnológica.