Una manifestación en Cuernavaca toma un giro inesperado cuando una voz con acento caribeño desmonta las consignas desde la experiencia directa.
Las balas no respetan el calendario de festejos oficiales, pero las autoridades sí tienen una contabilidad muy particular para los homicidios.
Un acto sin precedentes en la capital, con ausencias notorias y pancartas de protesta que opacaron la solemnidad del evento.