El Senado autoriza el ingreso de 19 marines estadounidenses para entrenar a tropas mexicanas, reviviendo un debate sobre soberanía.
Doce infantes de marina culminan una rigurosa formación de élite, fortaleciendo las capacidades operativas de la unidad especial de la Semar.
Una decisión unánime autoriza el despliegue de tropas estadounidenses para ejercicios de alta especialización en territorio mexicano, marcando un hito en la colaboración bilateral.
La respuesta de Caracas al despliegue naval estadounidense incluye una peculiar preparación ciudadana que parece sacada de un guion de Hollywood.
Una alianza estratégica fortalece las fuerzas haitianas frente a la crisis de violencia.