Tras la operación en Caracas, el gobierno estadounidense amplía su retórica de poder hacia aliados y adversarios en la región, generando incertidumbre estratégica.
Un documento oficial de Washington adopta la retórica de los partidos euroescépticos y proyecta un futuro sombrío para el continente, generando una firme respuesta diplomática.
Moscú juega sus cartas con misiles y Washington reactiva bases de la Guerra Fría en una partida de ajedrez de alto riesgo.