La justicia estadounidense modifica su estrategia legal, redefiniendo la naturaleza de la presunta red criminal vinculada al gobierno venezolano.
Una acusación judicial desvela la trama que convirtió a la nación en un eje crucial del crimen transnacional, implicando a la cúpula del poder.
La justicia estadounidense desmantela el patrimonio del líder venezolano con confiscaciones millonarias que parecen sacadas de un capítulo de Narcos.
El gobierno estadounidense despoja al mandatario venezolano de propiedades que harían ruborizar a un jeque árabe.