La reparación tras la destrucción: el gobierno capitalino desembolsa fondos para comerciantes que pagaron los platos rotos de la conmemoración.
La juventud se organiza en una doble ruta para exigir el cumplimiento de sus demandas y la liberación de detenidos.
La conmemoración de la masacre de 1968 se tiñó de violencia extrema, con enfrentamientos, ataques a la prensa y saqueos que dejaron decenas de heridos.