El baile de la victoria y un penal en el minuto 98
Vinícius Júnior tuvo la última palabra. Con el Bernabéu expectante, el brasileño selló este miércoles el pase del Real Madrid a octavos de final de la Champions. Su gol a los 80 minutos, y su ya característico baile junto al banderín, cerraron una eliminatoria tensa contra el Benfica (2-1 en la noche, 3-1 global).
El astro brasileño festejó su gol como lo hizo la semana pasada: bailando junto a la bandera del córner.
Una semana después de ser blanco de presuntos insultos en Lisboa, Vini respondió dentro del campo. El partido había empezado mal para el campeón. Rafa Silva adelantó al Benfica a los 15 minutos, igualando la eliminatoria. Pero la respuesta merengue fue inmediata.
Aurélien Tchouaméni, con un derechazo espectacular desde fuera del área, empató dos minutos después. El Madrid recuperó el control y encontró su premio al final con el gol de Vinícius.
Un penal en el último suspiro salva a Italia
Mientras en Madrid se celebraba, en Bérgamo se vivía una auténtica película. El Atalanta necesitaba remontar un 3-2 en contra ante el Borussia Dortmund. Y lo logró… en el minuto 98.
Con el partido ya en tiempo de descuento, un error del portero rival dio pie a un último ataque. Un centro al área terminó con una patada en la cabeza del suplente Nikola Krstovic. Tras revisar el VAR, se señaló penal.
Lazar Samardzic, recién ingresado, asumió la responsabilidad desde los once metros y no falló. Su gol desató la locura en Italia.
Samardzic colocó su disparo en el ángulo, desatando escenas de júbilo dentro del estadio de Bérgamo.
Esta remontada épica (4-1 en la noche, 4-3 global) mantiene a Italia con representación en octavos. Algo que estuvo en grave peligro tras las eliminaciones tempranas del Napoli y el Inter.
El PSG también avanzó, aunque con más sufrimiento. Empató 2-2 con el Mónaco para pasar con un global de 5-4. Y aunque la Juventus ganó 3-0 para forzar la prórroga ante un rival no especificado en este resumen, su sueño acabó ahí.
La fase de grupos ha terminado. Ahora llega lo bueno: los octavos de final. Y con historias como las de hoy, prometen fuego.




