Un grito desde El Altiplano
Desde una celda en el penal de máxima seguridad, el vicealmirante Manuel Roberto Farías lanza una carta desesperada. No es cualquier acusado. Es un hombre señalado por delincuencia organizada en materia de hidrocarburos, y ahora dirige su voz directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum. Su petición es clara: que se haga justicia y no se fabriquen culpables.
“Ya que mantenerme en una celda en medio de un proceso viciado y, en ocasiones, hasta perverso, parecería más un ánimo de venganza que de justicia.”
Las palabras del vicealmirante, sobrino del exsecretario de Marina José Rafael Ojeda Durán, golpean con fuerza. Describe una investigación -la carpeta 5608/2025- que según él se construye sobre cimientos falsos. Incluso menciona un video de YouTube que asegura no existe. ¿Cómo se llega a esto?
Un proceso “con efecto corruptor”
Farías no solo habla de errores. Habla de una maquinaria que lo trata como culpable desde el inicio. Acusa a la Fiscalía y a la propia Secretaría de Marina (Semar) de cerrarle el paso a una defensa adecuada.
“Y lo más importante, una afectación a mi familia que quedará como una huella para toda la vida en mi esposa y mis hijas menores.”
El costo humano es su argumento más poderoso. Pero también hay acciones concretas que denuncia: su baja “ilegal” de la Marina el 18 de diciembre de 2025, y la negativa a darle acceso a elementos clave de la investigación desde noviembre.
Sin esos datos, dice, es imposible demostrar su inocencia. Sostiene con firmeza que no tuvo participación alguna en los delitos que se le imputan.
Esta carta pone sobre la mesa de Sheinbaum un caso explosivo. No es solo la petición de un detenido; es el reclamo de un ex alto mando naval que ve su carrera destruida y su familia marcada. Ahora, la pelota está en el campo presidencial. ¿Habrá revisión o seguirá el guion tal como está escrito?




