La carnicería de los 700 millones: ¿Filete de primera o puro hueso?
Desde las polvorientas tierras de Durango, donde los cactus son más numerosos que las oportunidades, nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió jugar a la hada madrina ganadera. Como parte de su ya célebre Plan México (porque ponerle el nombre del país a todo queda muy patriótico), anunció con bombo y platillo un programa integral para la producción de carne. No cualquier carne, ¡oh, no! Se trata de la carne de la mejor calidad. Porque, claramente, los anteriores planes eran para producir carne de segunda, ¿verdad?
La inversión ronda los 700 millones de pesos, una cifra tan redonda y bonita que casi hace llorar. Este suculento pastel se repartirá entre los afortunados ganaderos de Durango, Coahuila y Sonora. Porque, ¿qué mejor manera de combatir la pobreza que regalando sementales bovinos y fondos de engorda? La meta declarada es abastecer el mercado interno y, de paso, conquistar el paladar internacional con nuestras exportaciones. Todo esto, mientras Estados Unidos cierra la frontera al ganado mexicano por el gusano barrenador. Un detalle menor, sin duda.
Sheinbaum, en un alarde de transparencia que nos deja a todos boquiabiertos, agradeció la “disposición” de los ganaderos. Porque, claro, ¿quién se negaría a recibir millones? La estrategia de contención del gusano parece tan efectiva como un mosquitero en un huracán, pero hey, al menos la carne será de calidad premium.
El desfile interminable de las cifras benévolas
Para no quedarse corta en el arte de la sobrecarga informativa, la Presidenta soltó una retahíla de números que harían palidecer a un contador. En Durango, 830 mil 532 personas reciben apoyos directos. Sí, leyó bien: ¡hasta la última persona cuenta! La inversión anual es de 14 mil 299 millones de pesos, porque ¿para qué ahorrar cuando puedes repartir?
La lista es tan larga como la cola para un concierto de Bad Bunny: 199,510 adultos mayores con pensiones, 13,064 con discapacidad, 11,802 jóvenes construyendo el futuro (o esperando que les asignen uno), 7,378 becados escribiendo su futuro (en papel probablemente reciclado), 65,473 con becas Benito Juárez, 35,000 niños con becas de primaria (porque la educación se compra, al parecer), y 6,823 padres recibiendo apoyos por hijos de 0 a 4 años (¿alguien dijo incentivo a la natalidad?).
Y por si fuera poco: 46,017 en Producción para el Bienestar, 2,276 con Precios de Garantía, 20,183 sembrando vida (¿o era sembrando dependencia?), 41,000 con fertilizantes gratuitos (¡adiós, agroindustrias depredadoras!), 1,685 planteles educativos intervenidos (que suena más a operación quirúrgica que a mejora), y 131,000 recibiendo leche para el bienestar (porque un país lactante es un país feliz).
Los nuevos programas no se quedan atrás: 44,123 mujeres con la Pensión Mujeres Bienestar (el feminismo clientelar existe), 74,121 adolescentes con la beca Rita Cetina (porque nada dice “empoderamiento” como un depósito bancario), y una ronda de médicos casa por casa para todos los adultos mayores y personas con discapacidad. ¿Será como una visita de Tupperware, pero con termómetros?
Obras faraónicas y trenes que prometen unir hasta el alma
Pero no todo es dinero regalado. También hay obras que harán vibrar la tierra. La carretera San Ignacio-Tayoltita, siete caminos artesanales en el Mezquital (¿hechos a mano?), repavimentación de federales, 5,400 viviendas de Conavi y 35,000 del Infonavit. Porque construir casas es fácil; lo difícil es asegurar que tengan agua y luz.
La tecnificación del Distrito de Riego 017 en La Laguna suena a película de sci-fi, la potabilizadora Guadalupe Victoria a monumento histórico, y la Presa Tunal II a sequel fallida. Nuevas preparatorias y un campus de la UNRC completan el menú. ¿Alguien pidió más infraestructura educativa sin maestros bien pagados?
Y luego, el plato fuerte: el tren Saltillo-Nuevo Laredo. Sheinbaum lo anunció desde Nuevo León con la solemnidad de quien descubre un nuevo planeta. El tren de pasajeros, que también llevará carga (por si las moscas), unirá comunidades y potenciará el desarrollo regional. Porque, según ella, donde hay una estación de ferrocarril, hay desarrollo económico local. ¿Alguien le dijo eso a los pueblos fantasmas del viejo oeste?
Además, prometió una UMF del IMSS, CECIs, un Hospital Regional, dos planteles de bachillerato, y centros LIBRE para mujeres víctimas de violencia. Porque nada dice “estamos contigo” como un edificio nuevo. En vivienda, 10,000 casas de Conavi y 50,000 del Infonavit. ¿Serán igual de resistentes que las promesas?
La pobreza se reduce como por arte de magia
Sheinbaum resaltó la reducción histórica de pobreza: 13.5 millones de personas salieron de ella entre 2018 y 2024. Gracias al aumento del salario mínimo, la recuperación de la obra pública y los Programas para el Bienestar. En Nuevo León, 1.4 millones de personas reciben apoyos por 27,365 millones de pesos al año. Una ganga, si ignoramos que la pobreza multidimensional sigue acechando.
El gobernador Samuel García, siempre oportuno, alabó la “valentía” de Sheinbaum en la defensa de México frente a los aranceles estadounidenses. Y destacó que la coordinación en seguridad redujo los homicidios en un 70%. Porque, claro, cuando repartes tantos apoyos, hasta los criminales se distraen.
En resumen, un día más en el paraíso de la cuarta transformación: mucho dinero circulando, obras anunciadas con fervor religioso, y una fe inquebrantable en que la carnicería nacional será la envidia del mundo. ¿Lograremos exportar carne de la mejor calidad mientras el gusano barrenador hace de las suyas? El tiempo, y las facturas, lo dirán.
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