El escenario cambia de golpe en Tequila
Las luces se apagaron de repente en el ayuntamiento. La detención del alcalde Diego Rivera Navarro (Morena) por autoridades federales no fue un acto aislado—tres funcionarios clave cayeron con él. Y ahora, el teatro municipal está vacío.
La Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco ya movió fichas. La policía estatal tomó el control total de la comisaría municipal. Patrullajes, emergencias, todo. Juan Pablo Hernández, titular de la dependencia, lo confirmó sin rodeos.
“La Policía del estado se encargará de la seguridad en Tequila mientras se hace una revisión administrativa y de armamento”, declaró.
Esto no es temporal. La intervención será “indefinida”. Revisarán cómo operaba esa comisaría y la reorganizarán desde cero. Mientras tanto, el municipio queda bajo custodia estatal.
Y ahora, ¿quién gobierna?
Con el alcalde y sus tres pilares (Obras Públicas, Catastro, Seguridad Pública) tras las rejas, el cabildo debe convocar sesión urgente. Necesitan nombrar un alcalde interino y llamar a los suplentes.
Pero aquí viene el drama político. Si Morena intenta colocar a alguien afín a Rivera Navarro… el PAN amenaza con pedir la disolución de poderes. Quieren que el Congreso del estado intervenga e imponga una junta de gobierno.
Lo que empezó como una detención federal se convirtió en una crisis institucional completa. Seguridad intervenida, gobierno decapitado, y una batalla partidista por el control. El telón cayó sobre un acto, pero la función apenas comienza.




