La doble cara del apoyo empresarial al TMEC
La Secretaría de Economía soltó los resultados de sus consultas a casi 3 mil empresarios. El mensaje oficial es de apoyo al tratado comercial, claro. Pero entre líneas, el documento huele a preocupación genuina.
El sector privado valora al acuerdo como pieza clave para la actividad económica del país.
Suena bien, ¿no? Hasta que lees la letra chiquita. Porque los mismos que lo aplauden están nerviosos por los aranceles de EE.UU., las reglas de origen y lo que llaman ‘prácticas de comercio desleal’ en productos del campo.
Marcelo Ebrard, con ese tono de estadista que tanto le gusta, dijo que esto sirve para ‘saber a quién le tenemos que preguntar’. Traducción: estamos mapeando quién se queja y de qué, antes de sentarnos a negociar en serio.
Lo que realmente les quita el sueño
El temor más grande tiene nombre: dependencia. Los empresarios piden reducirla frente a otras regiones del mundo. Ebrard fue más gráfico: una revisión anual del TMEC sería ‘el peor escenario frente a Asia’.
Los fantasmas de la era Trump—aranceles al acero y autos—siguen rondando la mesa. Y hay más: regulaciones técnicas costosas, infraestructura logística que no da abasto y una transición tecnológica que avanza más lento que un trámite burocrático.
La próxima semana, México envía equipo a Washington. La agenda es clara: reglas de origen, cadenas de suministro y cómo frenar la marea de importaciones asiáticas. Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior, insiste en el consenso para mantener el tratado.
Pero aquí viene el dato jugoso: el informe admite un aprovechamiento desigual. El norte industrializado saca provecho inmediato; el sur se topa con paredes estructurales. La economía nacional, dividida como siempre.
El gobierno se cubre las espaldas rápido. Aclara que esto solo documenta percepciones empresariales, no es posición oficial. Clásico. Pero no puede ocultar la cruda realidad: más del 80% de nuestras exportaciones van a un solo destino.
Un tratado vital, sí. Pero con grietas que podrían costarnos caro si no las arreglamos pronto.




