Crudo en Semana Santa, promesas en el aire
Los olores a sal y arena deberían llenar la costa veracruzana. En cambio, huele a chapopote. Y a promesas incumplidas.
Habitantes de Pajapan, Tatahuicapan y Mecayapan salieron a las calles esta semana. No celebran. Exigen. Indemnizaciones que no llegan, atención médica inexistente, ecosistemas que se mueren mientras las autoridades miran hacia otro lado.
“Estamos en plena Semana Santa, nuestras lagunas siguen contaminadas, el día de ayer siguió arribando chapopote a las playas del Salado y arrecifes”
La voz de una manifestante corta el aire caliente. Su denuncia es simple: mientras los turistas deberían llegar, lo único que llega es más crudo.
Dos tortugas muertas y un futuro negro
La evidencia flota en el agua. Dos tortugas sin vida. Peces pintados de negro por el hidrocarburo. El derrame que comenzó el 1 y 2 de marzo no se detiene.
“Y siguen sin indemnizarnos a los pescadores libres, a los vendedores de mariscos y todas las personas que vivimos del turismo”
La ironía es cruel: en temporada alta turística, las playas están cerradas por contaminación. Los pescadores ven cómo su sustento se envenena lentamente.
Las manchas de crudo empezaron en Pajapan pero se extendieron por toda la costa sur de Veracruz y Tabasco durante marzo. Un mes después, la situación sigue igual.
Organizaciones ambientales llevan semanas señalando la omisión de autoridades. Transparencia cero sobre el origen del derrame. Acción cero para detenerlo.
Mientras tanto, en Jicacal -donde el mar se une a la Laguna del Ostión- el petróleo sigue llegando. Y con él, la pregunta inevitable: ¿cuántos más animales deben morir antes de que alguien actúe?




