La ASF pone orden en el patio
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) soltó un comunicado que no deja lugar a dudas: toda comunicación con los entes fiscalizados se hace solo a través de funcionarios designados como enlaces institucionales. Nada de gestores, despachos privados o supuestos representantes externos. Es como si el director de la obra dijera: “Aquí solo hablo con los actores, no con sus asistentes”.
¿Qué significa esto? Que los requerimientos, notificaciones y trámites derivados de auditorías se manejan únicamente por canales oficiales. La ASF no reconoce la intervención de terceros ajenos a su estructura formal. Es un portazo a consultores, asesores particulares y despachos que se ostenten como representantes de dependencias federales, estatales o municipales sujetas a revisión.
“Cualquier información o documentación enviada por personas sin carácter de enlace oficial no será considerada dentro de sus procesos”, advirtió el organismo.
Alerta roja contra suplantaciones
El mensaje también incluye una advertencia sobre posibles intentos de fraude o suplantación. La ASF recomienda a instituciones y servidores públicos reportar cualquier acercamiento sospechoso de personas o empresas que se presenten como gestores ante la Auditoría. Es como si dijeran: “Si alguien te dice que puede arreglar tu auditoría, es mentira”.
Para cerrar, la ASF recordó que tiene mecanismos de integridad y control para prevenir, detectar y sancionar conductas irregulares. Y puso a disposición canales de denuncia para reportar presiones o intermediación indebida. En otras palabras: aquí las reglas son claras y quien juegue fuera del campo, queda fuera del partido.




